León Teicher
columnista

Patanería y perspectiva

¿No será más útil que nuestra indignación se oriente a resolver los problemas de corrupción, antes de que nos llegue aquí el populismo?

León Teicher
Opinión
POR:
León Teicher
febrero 12 de 2017
2017-02-12 02:37 p.m.
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Mr. Trump se robó la atención del público mundial desde cuando los medios lo declararon “precandidato payaso sin posibilidades”, cuando decidieron que era “un candidato no preparado e incapaz”, y ahora que lo califican como “populista autocrático peligroso”. A lo largo de ese iluminado análisis se han equivocado, han gozado de altos ratings y nos están llevando a una histeria colectiva que nubla la razón y desvía la reflexión.

Sin duda, Trump es autoritario y agresivo, y su sorprendente estilo desafía todas las convenciones. Eso, en una posición tan poderosa como la presidencia de Estados Unidos, genera grandes riesgos y temores a nivel mundial. Por ello es necesario recuperar la perspectiva y analizar el fondo, no solo la forma, de lo que viene ocurriendo.

El prestigioso profesor de filosofía política de Harvard, Michael Sandel, escribió: “la revuelta populista marcó el rechazo a un enfoque tecnocrático de la política que es incapaz de comprender los resentimientos de los votantes, quienes sienten que la economía y la cultura los dejaron relegados” (www.elespectador.com).

Trump revolucionó el status quo. Pero, ¿ese estado de cosas era positivo para todo el mundo? Por él sufragaron 62 millones de personas en EE. UU., y bajo las reglas de juego establecidas por décadas lo eligieron. ¿Qué movió a esa inmensa población a votar por Trump? ¿Son todos ellos unos fascistas, xenófobos y misóginos empeñados en acabar con el comercio internacional y desatar una nueva guerra mundial?

Veamos. Según las encuestas, en Colombia, como en muchos países, el expresidente Obama es muy popular. Caballero, estadista, hombre sereno y pacífico, orador consumado. En cambio, en EE. UU., después de ocho años de gobierno con el Partido Demócrata, sus opositores republicanos ganaron 33 gobernaciones versus 16 de su partido, obtuvieron el control de las dos Cámaras del Congreso, y eligieron a Trump presidente. Es decir, que el legado doméstico de Obama fue que el pueblo norteamericano rechazó a su partido en todas las instancias electorales posibles, no solo la presidencia. ¿Por qué? Dice Sandel: “si se ve solamente el fanatismo en la protesta populista, o si esa protesta se analiza solo en términos económicos, se pierde de vista el hecho de que las agitaciones del año 2016 se debieron a la incapacidad de la clase política tradicional para abordar –o incluso para reconocer de manera adecuada– las quejas genuinas”.

Alguna lección para Colombia? ¿Y el muro? Como latinoamericanos, los colombianos nos indignamos con las groseras afirmaciones de Trump sobre los mexicanos. Pero deberíamos preguntarnos ¿por qué millones de mexicanos pobres arriesgan todo para cruzar la frontera. ¿Por qué no encuentran en su país formas dignas de sobrevivir y prosperar que sí se les dan al otro lado, a pesar de las enormes dificultades de ser inmigrantes ilegales? ¿No será más útil que nuestra indignación se oriente a resolver los problemas de corrupción e incompetencia que condenan a una parte importante de nuestro pueblo a la miseria y la desesperación, antes de que nos llegue aquí el populismo?

León Teicher
Empresario

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