León Teicher

Y del ambientalismo, ¿qué?

León Teicher
POR:
León Teicher
enero 14 de 2013
2013-01-14 11:49 p.m.
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Abundan en Colombia los debates sobre temas ambientales.Opinan expertos, neófitos, académicos, columnistas, políticos y ONG.

Es magnífica noticia que estemos despertando a la imperiosa necesidad de continuar nuestro desarrollo económico y social con equidad, sin que por el camino destruyamos la calidad de vida de las próximas generaciones.

Impresiona, sin embargo, la selectividad de la crítica. Los ardorosos debates sobre minería en los páramos y en los parques naturales preguntan “si el agua o el oro”.

Hay febril actividad mediática, pero no sabemos colectivamente qué queremos hacer y cuáles son los costos de escoger una alternativa versus otra, en cada caso.

Por ejemplo, la utilidad de construir una carretera para movilizar los productos del agro versus los costos ambientales de pasar una cinta de cemento por el campo.

Lo más llamativo es que la crítica no se ocupa del arrasamiento ambiental que provocan las Farc, el ELN y otros grupos terroristas y criminales, que hace palidecer cualquier violación de las tan malqueridas “multinacionales” del sector extractivo.

Después del ataque terrorista al oleoducto Caño Limón-Coveñas del 4 de enero, Ecopetrol inició la extracción del petróleo regado en el río Arauca de forma manual.

Según la compañía, alrededor de 150 personas están trabajando en la descontaminación.

El Comité de Gestión del Riesgo dijo a los medios que “la extracción es con baldes y latas, y luego Ecopetrol recoge el crudo y lo quema. Se han instalado barreras para impedir que el crudo se mueva aguas abajo”.

¡Menuda tarea comunitaria! Excelente ejemplo de trabajo conjunto de empresa, Gobierno y comunidad local.

Pero mientras este proceso estaba en curso, el oleoducto Caño Limón-Coveñas fue atacado de nuevo en la ciudad de Toledo, Norte de Santander, provocando un nuevo derrame de petróleo, esta vez en el río Sararito, un afluente del Arauca.

Sabemos bien que no podemos esperar otra cosa de los terroristas. Pero, ¿dónde está el enojo del “ambientalismo”?

¿Dónde están las decenas de artículos de opinión, las docenas de foros académicos, las miles de declaraciones a los noticieros, blogs, tuits y demás, de parte de nuestros protectores del medio ambiente? ¿Dónde la condena pública severa a los infractores y dónde el reclamo al Gobierno para que los ponga en cintura? Tal vez yo sea miope y no esté viendo lo que me extraño de no ver. ¿Alguien lo ve?

Las multinacionales del sector extractivo son un blanco fácil y “rentable” para la crítica.

Es crucial que la actividad se desarrolle aplicando toda la tecnología, la gestión y los recursos posibles para prevenir, mitigar y compensar efectos ambientales negativos.

En todo caso, estas empresas generan riqueza, empleo, pagan impuestos, regalías, compran productos y servicios nacionales. ¿Podemos decir eso de las Farc, del ELN, de grupos criminales al margen de la ley? No pretendo proponer que el ambientalismo sea el sector de la sociedad que luche contra esos flagelos.

Pero la protesta social produce efectos, como bien saben las organizaciones ambientalistas.

¿Cuándo van los expertos defensores del medio ambiente a buscar movilizar a la población en contra de los ataques a los oleoductos del país?

¿Cuándo a proteger el ambiente, de estas y próximas generaciones, del petróleo regado en nuestros ríos, no a causa de un accidente mal prevenido, sino de un ataque bien premeditado?

León Teicher

Empresario

lteicher@gmail.com

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