Crimea y Chapinero | Opinión | Portafolio
León Teicher

Crimea y Chapinero

León Teicher
POR:
León Teicher
marzo 28 de 2014
2014-03-28 01:52 a.m.
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Poca atención ha tenido en Colombia lo que pasó recientemente en Crimea. Claro que nos interesa más lo que está pasando en Venezuela, que no solo merece pronunciamientos claros de gobiernos democráticos vecinos, sino que es una enfermedad de fácil contagio en ambientes con bajas defensas autoinmunes como el de nuestro país.

Pero aun la tragedia venezolana ha sido opacada por la telenovela criolla. Nos tiene embelesados cada detalle de la pobre zarzuela sobre el arrogante emperador de Bogotá, que finalmente salió del Palacio Liévano, pero no de las pantallas de televisión.

¿Por qué a Chapinero le deben interesar Crimea y Venezuela? El acto de fuerza de Putin, ignorando convenios internacionales, burlándose de las democracias occidentales, de la disfuncionalidad de sus alianzas y de la debilidad innata de los sistemas consensuados frente a la autoridad dictatorial, no es diferente de las actuaciones del finado presidente Chávez o las del régimen dictatorial de Maduro.

La utilización de artificios teatrales como soldados no identificados, la invasión a la luz del día pese a airados reclamos de los países de occidente, el instantáneo referendo vigilado por los invasores, ¿no se parecen a los desplantes de Chávez y a las amenazas de Maduro? Por lo menos en el caso de Crimea han reclamado los países democráticos. En el de Venezuela, la pelota pasa de la inane OEA a la subyugada Unasur, sin que alguien, con la honrosa excepción de Panamá, EE. UU. y Canadá, proteste y actúe para hacer valer todo lo que, escrito en tinta, se convierte en sangre frente a nuestros ojos.

¿Qué le importa eso a Chapinero? Pensemos en La Guajira, tierra fronteriza con débil presencia del Estado colombiano, con 40 por ciento de población indígena Wayúu, que en su mayoría ostenta doble nacionalidad, colombiana y venezolana, a quienes los gobiernos venezolanos han tratado con muchísima más deferencia que los colombianos. Si a Maduro le dan ínfulas de hijo de Putin, o si desde los cuarteles generales de La Habana le llegan instrucciones y decide encontrar razones para imitar el exitoso desafío de la fuerza autocrática frente a la debilidad democrática, ¿ante quién protestaríamos los colombianos? ¿De cuál gobierno esperaríamos mejor actuación que la que hemos tenido nosotros frente a los desmanes del Gobierno venezolano o frente a la anexión de Crimea por Rusia? ¿Tal vez acudiríamos a esas ONG que critican a EE. UU., pero no a Rusia?, ¿a Israel, pero no a Siria?, ¿a Panamá, pero no a Venezuela?

Toma pertinencia de nuevo el escrito del pastor Martin Niemoller: “cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas, guardé silencio porque yo no era comunista; cuando encarcelaron a los socialdemócratas, guardé silencio porque yo no era socialdemócrata; cuando vinieron a buscar a los sindicalistas, no protesté porque yo no era sindicalista; cuando vinieron por los judíos, no pronuncié palabra porque yo no era judío. Cuando finalmente vinieron por mí, no había nadie más que pudiera protestar”. ¡Ojo, Chapinero!

León Teicher

Empresario

Lteicher@xeoncorp.com

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