León Teicher

No hay peor ciego...

León Teicher
POR:
León Teicher
diciembre 23 de 2011
2011-12-23 01:07 a.m.
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Hay gente que se porta bien y otra que se porta mal. La buena conducta no tiene nacionalidad, color, religión o género. Hay empresas que se portan bien y las que se portan mal.

La buena conducta no es privilegio de una industria, sector, actividad económica o del origen del capital. Son más las personas y compañías que actúan bien que las que obran mal.

Todas las actividades humanas tienen impactos ambientales.

Algo básico como comer y transportarse tiene efectos negativos en el medio ambiente. Por eso, se instalan sistemas de alcantarillado -para manejar desechos- y de reciclamiento y tratamiento de basuras -para conservar el medio ambiente y la salud-; se reglamentan las emisiones de chimeneas y aguas industriales; se promueve el transporte colectivo ‘limpio’.

Los impactos ambientales negativos no son patrimonio de una industria en particular, los pueden generar fábricas de perfumes y cosméticos, de alimentos procesados o de textiles y confección, firmas de construcción, transporte, servicios o de minería, petróleo y electricidad. Al igual que con los sistemas de alcantarillado, se requiere buena planeación, inversión en tecnologías apropiadas y disciplina para una buena administración de procesos.

En la minería responsable se habla de tres acciones clave: prevenir, mitigar y compensar. Se previene cuando en el diseño de la actividad se busca evitar impactos negativos, como en las etapas de planeación minera.

Se mitiga cuando los impactos son inevitables, como en suprimir emisiones de polvo en caminos destapados por los que circulan camiones mineros. Se compensa, para que el efecto de la existencia de la actividad sea positivo, como en la contribución a la creación de parques naturales.

Todo esto requiere tecnología, inversión, profesionalismo y gestión, además de la voluntad de quien ejerce la actividad y capacidad del Estado al legislar y aplicar la ley. Por ello, tienden a ser más responsables las empresas que tienen recursos y son las que más fácil controla el Estado.

No hay nada más contaminante que la pobreza. Cuando alguien se tiene que preocupar todos los días de cómo poner pan sobre la mesa, poco le importa la contaminación ambiental o el calentamiento global. Pocas cosas tienen efecto tan positivo sobre el medio ambiente como reducir la pobreza, de ahí que la dicotomía entre desarrollo y medio ambiente no existe cuando el desarrollo es responsable, equitativo, balanceado.

¿Qué sería de La Guajira sin los 10.000 empleos directos y los 30.000 indirectos que genera Cerrejón? Un trabajador de Cerrejón recibe una compensación mensual equivalente a 10 veces el salario mínimo.

¿Qué tienen para decir sobre esto los críticos? ¿Qué sería de La Guajira sin los $1.400 millones anuales que paga Cerrejón en impuestos y regalías? La pobreza no se debe a la minería. La calentura no está en las sábanas, busquémosla más abajo.

La dicotomía entre minería y medio ambiente es falsa cuando se hace minería en forma responsable. Está demostrado que en Colombia hacer minería responsable sí se puede. Basta con preguntarle a CorpoGuajira, a las ONG serias que sí conocen el territorio, al Ministerio del Medio Ambiente. ‘Pero no hay peor ciego que el que no quiere ver’.

Para desinformados, despistados, ideólogos: no puede haber un concepto de medio ambiente sin el ser humano en su centro. Por eso no protegemos el ambiente de Neptuno ni queremos regresar a la más limpia de las épocas -la era de las cavernas- cuando nuestros antepasados morían antes de cumplir 40 años de enfermedades, hambre y violencia.

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