León Teicher

De trancones a tacos

León Teicher
Opinión
POR:
León Teicher
noviembre 09 de 2015
2015-11-09 01:09 a.m.
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Lo que en Bogotá se llama un trancón, en Medellín, se denomina un taco. Pero no se trata solamente de jerga regional. Hay una gran diferencia entre un trancón bogotano y un taco paisa: esta la esperanza.

Cuando uno está demorado en un taco, en Medellín, sabe que generalmente este es causado por una obra que se está desarrollando un poco más adelante, en la vía, con el fin de aliviar el tráfico y hacerlo más eficiente. Sabe que va a tomar unas semanas o meses en ser terminada y que, entonces, todo fluirá mucho mejor.

En cambio, cuando uno está atrapado en un trancón en Bogotá, este es casi invariablemente causado por la ausencia de obras y de planeación, por el atraso de una docena de años en la gestión y la inversión. O puede ser culpa de una obra inconclusa, porque un contratista del Gobierno del momento se robó la plata, o porque la administración local está dedicada a discutir sobre lucha de clases, mientras se deteriora la calidad de vida de todos, especialmente la de los más pobres. Por eso, en Medellín la gente le tiene paciencia a los tacos, y, casi, que se alegra por ellos. En Bogotá, la desesperación es la norma frente a los trancones.

El resultado de la reciente elección de alcalde para Bogotá nos permite esperar que el trancón de gobiernos de izquierda incompetentes, arrogantes y, en ocasiones, corrompidos, que ya lleva doce larguísimos años, se convierta en un taco lleno de esperanza, en el cual el esfuerzo y la paciencia de sus habitantes sea recompensado con avances, modernización, transparencia y equidad. Que no distinga entre diestra y siniestra, ni entre clases y estratos. ¡Bienvenidos los tacos a Bogotá!

Y mientras tanto ¿lo del embolatado juicio al ladrón alcalde anterior, el señor don Samuel Moreno Rojas, será un taco, o un trancón? ¿Será que la impaciencia ciudadana con los abusos de alcaldes pésimos, eventualmente se manifiesta, de alguna efectiva manera, en impaciencia ciudadana con los malos jueces, con las cortes pésimas, con la justicia politizada y corrupta?

¿Será que nuestro acostumbramiento y resignación a los males y enfermedades sociales que nos aquejan, nos mantendrán pacientes e impasibles ante la evidencia de la desidia y la corrupción en la justicia, ante la descarada intervención de la política en la aplicación de una justicia selectiva? ¿Será que consideramos correcto que se juzgue rápidamente a los infractores de derecha, mientras se manipula para demorar los procesos de los infractores de izquierda? Dónde están las protestas de los líderes de la izquierda por ese despropósito jurídico, y por esa evidente corrupción del sistema? ¿Dónde está su sentido de justicia social? ¿Será que la concentración en los temas de paz y posconflicto nos dejará tiempo y energía para encontrarle solución al cáncer de nuestro sistema de administración de justicia?

Ese desesperante trancón enorme ¿cuándo lo podremos convertir en un taco lleno de esperanza?

León Teicher

Empresario

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