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Los expertos advierten que se trata de un indicador que se debe analizar con cuidado.
Por eso, cuando aparece el dato sobre las licencias de construcción aprobadas, no faltan los recordatorios en el sentido de que una cosa son los permisos y otra, la concreción de las obras.
Aun así, es probable que no exista mejor termómetro en la actividad edificadora.
Un alza en el área licenciada sugiere que hay ánimo de emprender nuevos proyectos, mientras que una caída significativa equivale a una luz roja que se prende en el tablero de la economía.
La razón es que no solo se trata de la oferta futura de casas, apartamentos, bodegas, hoteles o centros comerciales.
También, el parte tiene que ver con sectores manufactureros, como el cemento o la generación de mano de obra con bajo nivel de calificación, cuyo enganche se nota en las estadísticas sobre desempleo.
A la luz de esos factores, lo que viene ocurriendo en Colombia es preocupante.
Según lo informó el Dane ayer, las licencias de construcción aprobadas cayeron en 37,9 por ciento en mayo, mientras en lo que va del 2012 dicha reducción es del 27,9 por ciento.
Ese comportamiento revela no solo una apreciable contracción, sino que el ritmo de la misma sube a medida que avanzan los meses.
No obstante, no falta quien afirma que el año pasado fue atípico, pues se rompieron todas las marcas precedentes.
De hecho, si se comparan los 8 millones de metros cuadrados aprobados en los primeros cinco meses del 2012, el subtotal –a pesar de estar por debajo del correspondiente al 2011– rebasa con holgura los del 2010 y el 2009.
Pero la verdad es que el bajón es tan fuerte –pues supera los 3 millones de metros cuadrados– que bien cabe preguntarse qué está pasando.
La primera respuesta es que los inconvenientes se concentran en la vivienda, cuya caída es del 30,6 por ciento en lo corrido del año frente a una del 17,7 por ciento para otros destinos.
Y dentro de esta, el segmento más golpeado de todos es el de la Vivienda de Interés Social, que tuvo una descolgada del 51,4 por ciento.
En otras palabras, el área aprobada para este fin se redujo a menos de la mitad en comparación con el 2011.
Más llamativo todavía es en dónde se concentran los problemas. Estos se ubican primordialmente en Bogotá, seguido, a cierta distancia, por Cundinamarca y el Valle.
El impacto de la reducción es tan grande que si se excluyen estos tres territorios se ve que en el resto del país, los permisos de edificación crecieron.
Para dar cifras concretas, entre la capital y el departamento que la circunda ‘se perdieron’ 2,2 millones de metros cuadrados, tan solo en lo que hace a vivienda.
Aunque los motivos que permiten entender lo sucedido en el Distrito son varios y van desde la desaceleración económica global hasta el alza en las tasas de interés, para los constructores hay un principal culpable: la administración de Gustavo Petro.
Según esta postura, las señales que ha enviado el burgomaestre bogotano son tan negativas que realmente hay poco interés en moverse en un escenario descrito como hostil.
Y no son solo las señales.
Decisiones concretas como la de no vender agua en bloque han desestimulado la aparición de nuevos proyectos en la Sabana, mientras que el acceso a las redes de alcantarillado se ha convertido en un inmenso dolor de cabeza dentro de los límites capitalinos. Como consecuencia de tales factores, el déficit habitacional puede subir, afectando sobre todo a lo estratos de menores ingresos.
Por tal razón, más vale que el Alcalde tome cartas en el asunto, al igual que el Gobierno nacional.
Es indudable que los ciclos en el sector de la construcción existen, pero lo que resulta injustificable es que sean los mensajes equívocos, enviados por los funcionarios, los que ocasionan las crisis.
Y por lo visto, eso es lo que está pasando en Bogotá, cuyo desempeño puede actuar como un lastre sobre la economía colombiana.
Ricardo Ávila Pinto
ricavi@portafolio.co
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1 comentarios
¿Qué están haciendo las empresas colombianas para prepararse? La desaceleración es un hecho... ¿Van a esperar? ¿Van a actuar? http://azulinnovacion.co