Lorenzo Dávila

Europa y el factor humano

Lorenzo Dávila
POR:
Lorenzo Dávila
julio 10 de 2012
2012-07-10 02:24 a.m.
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El problema de Europa es el factor humano.

Los mismos equipos que agravaron la crisis por sus políticas de austeridad, hoy pretenden articular las de crecimiento, basados en los mismos modelos y razonamientos erróneos.

Uno de estos últimos, que se ha puesto sobre la mesa, es el de ganar competitividad mediante una devaluación interna, es decir, por medio de la caída del salario nominal de los trabajadores.

Dicho modelo se basa en un concepto agregado erróneo, el de los costos laborales unitarios (CLU), que compara los gastos del factor trabajo con la productividad, y esta última viene medida sobre unidades físicas de producto, lo cual nos lleva a mezclar churras con merinas, pues no es igual un ladrillo que un satélite, algo básico de lo que parece que nadie del establecimiento se ha dado cuenta, y que marca la diferencia entre España y Alemania, por ejemplo.

Según este modelo, una caída de los CLU produce un incremento en la competitividad, y un declive en estos se da por una rebaja de los salarios o un incremento de la productividad.

Sin embargo, cuando nos vamos a estudios empíricos, hallamos lo que se denomina la paradoja de Kaldor, y es que aquellas economías que más incrementan sus CLU mayor cuota de mercado ganan, o sea, son internacionalmente más competitivos, lo que nos lleva a pensar que tratar de relacionar CLU y competitividad es un error.

Dicha paradoja, que demuestra empíricamente Kaldor, a finales de los 70, y comprueba Fagerberg, a a mediados de los 90, se muestra robusta en la primera década de este siglo.

Otro tema interesante es la comprobación empírica de que los beneficios empresariales aumentan con el incremento del déficit público, lo que viene a desmantelar toda la errónea política de austeridad aplicada hasta ahora por el pensamiento único del establecimiento y consagrada constitucionalmente.

En otras palabras, un camino hacia el crecimiento en una situación como en la que está Europa, que no es más que algo adicional a un proceso de quita ordenada para salir de la que estamos metidos, consiste en incrementar los beneficios empresariales vía déficit público, al tiempo que se incrementan bruscamente los salarios como política de choque, para salir de la espiral perversa de la paradoja de costos, según la cual a medida que reduces tus gastos salariales se caen los ingresos empresariales, más que proporcionalmente, reactivando el consumo y la inversión, a la vez que se aplican políticas fiscales expansivas.

Fueron estas las medidas económicas con las que se empezó a salir de la recesión de los años 30.

Respecto a la competitividad, es algo más serio, y se articula en el largo plazo por medio de políticas de diversificación del tejido empresarial, incentivando aquellos sectores productivos con mayor ventaja competitiva.

En el corto plazo, como en cualquier empresa que está quebrada, lo primero que hay que hacer es cambiar de modelo de negocio –en este caso, el modelo de análisis macroeconómico– y de gestores –el establecimiento del pensamiento único–.

Solo el factor humano, que es el problema de Europa, puede ser su solución.

Lorenzo Dávila

Jefe de Investigación del IEB, España

lorenzodavila@emecero.com

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