Lorenzo Dávila

El péndulo de la ley

Lorenzo Dávila
POR:
Lorenzo Dávila
septiembre 04 de 2012
2012-09-04 12:32 a.m.
http://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/19/56c7bfef4a6ca.png

El dos de agosto del 2011, la economía norteamericana –que representa casi el 25% del PIB mundial– estuvo a pocas horas de declarar el mayor default de la historia, pero esto pudo evitarse por una modificación legislativa que incrementaba el techo de endeudamiento, porque el desastre lo provocaba la propia ley.

El próximo jueves, en la reunión del comité ejecutivo del Banco Central Europeo, el emisor de la Unión Europea –que también representa casi un 25 por ciento de la economía global–, decidirá si finalmente se puede o no, bajo diferentes interpretaciones de la ley, comprar deuda de un país miembro de la Unión Europea en el mercado secundario de deuda, en este caso España, que se ha convertido en la nueva, y me temo que definitiva, línea maginot del euro.

Desde que Europa creó el euro, uno de los temas principales que gravitan sobre el BCE es la independencia de este, especialmente del Bundesbank, que es lo que, precisamente, está en juego este próximo jueves, y con ello la viabilidad del euro.

Después de dos balones de oxígeno, como los QE1 y QE2 de la Reserva Federal, que no han servido para recuperar la economía como se esperaba, pero sí para mantener el dinamismo de los mercados y esquivar la gravedad de la segunda oleada de crisis que esta viviendo Europa, lo que ha llevado a Ben Bernanke al anuncio de nuevas medidas monetarias expansivas.

Pero, sobre todo, ha servido para cumplir, al igual que lo ha hecho el Banco de Inglaterra, con el papel de banco emisor, con todo lo que eso supone.

El hecho de que en Europa se mantenga el debate sobre si se puede o no comprar deuda de estados miembros en los mercados secundarios, nos puede llevar, por parálisis, al desastre.

Es absurdo pensar que la inflación depende exclusivamente de la oferta monetaria, tal y como siguen manteniendo los ideólogos alemanes, modelo erróneo este, que ya denunciaba Keynes en los años 20, después de las intervenciones de la FED y el BoE. No olvidemos que la FED ha multiplicado su balance por cuatro, sin que haya aparecido la terrible hiperinflación.

Un país como España, que puede terminar el año con un decrecimiento de su PIB cercano al 2 por ciento, no puede pagar cerca de un 7 por ciento por su deuda a 10 años.

Es algo completamente insostenible. Tener que inventar el presidente del BCE, Mario Draghi, artimañas para decir que es legal comprar bonos con vencimiento hasta tres años, está obligando a que su intervención pueda contener el costo de financiación a corto plazo, manteniéndose el costo a largo plazo, con lo que el diferencial que se cree puede generar incentivo a la toma de mayor riesgo en el sistema por los agentes que operan en él.

Las normas están para cumplirlas, pero a los protagonistas del sistema se les tiene que obligar un mínimo de prudencia y de sentido común.

La pérdida de este último, como le ocurre al Gobierno alemán, termina por llevar a la imprudencia, que en el momento actual se vuelve temeraria.

Lorenzo Dávila

Jefe de Investigación del IEB, Madrid

lorenzodavila@davila-eafi.com

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes
sábado