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Los TLC y la transformación productiva
Mayo 16 de 2012 - 7:58 pm
Ante la reducción de los costos laborales, la producción ‘offshore’ está retornando a los países ricos.
Coincide la entrada en vigencia del Tratado de Libre Comercio entre Colombia y Estados Unidos con un informe publicado por ‘The Economist’, el 21 de abril, sobre “La Tercera Revolución Industrial”, en el que se sostiene que a medida que el proceso de manufactura se vuelve digital, la industria va a recuperar su importancia y muchas empresas, que se habían desplazado a los países en desarrollo para disminuir sus costos laborales, están retornado a los desarrollados.
Aunque podría discutirse si estamos solamente ante una tercera revolución industrial o más bien, como lo sostiene Carlota Pérez, ante una quinta revolución tecnológica que implica el paso hacia una sociedad posindustrial o del conocimiento, en donde la industria se entrelaza cada vez más con los servicios.
El hecho es que más allá de estos enfoques las nuevas tecnologías digitales ocupan un papel central. Se destacan: software inteligente, nuevos materiales, robots más sofisticados, impresión tridimensional y una gama de servicios basados en la web.
Como se describe en el informe de ‘The Economist’, la antigua manera de producción involucraba una gran cantidad de piezas que debían atornillarse o soldarse entre sí.
Ahora, un producto puede ser diseñado en una computadora e ‘impreso’ en una impresora 3D, que crea un objeto sólido mediante la generación de sucesivas capas de material (manufactura aditiva). El diseño digital se ajusta con el mouse del computador.
Estas máquinas serán capaces de hacer casi cualquier cosa, en cualquier lugar: desde un garaje hasta una aldea lejana. Los audífonos de alta tecnología y las partes de aviones militares se están imprimiendo de forma personalizada. La geografía de las cadenas de suministro va a cambiar.
Un ingeniero que trabaja en el medio de un desierto y carece de una herramienta determinada ya no tiene que ir a buscarla a la ciudad más cercana; simplemente descarga el diseño y lo imprime. Los proyectos ya no se paralizarán por la falta de una pieza.
Los nuevos materiales son más ligeros, fuertes y durables que los antiguos.
La fibra de carbono está sustituyendo al acero y al aluminio. A través de las nanotecnología, los ingenieros dan forma a los objetos en muy pequeña escala, permitiendo que los productos tengan características más sofisticadas, tales como vendas que ayudan a curar las cortadas, motores que funcionan con mayor eficiencia y vajillas que se limpian más fácilmente.
Virus genéticamente modificados se están desarrollando para hacer artefactos como baterías. Internet permite a los diseñadores confeccionar, cada vez más, nuevos productos.
Ante la reducción de los costos laborales, la producción offshore está retornando a los países ricos, no porque los salarios chinos estén aumentando, sino porque las empresas quieren estar más cerca de sus clientes para responder más rápidamente a los cambios en la demanda.
Ante estas grandes transformaciones, la pregunta principal es ¿cómo se está preparando el país para hacer un mejor aprovechamiento de los tratados de libre comercio que se están celebrando con diferentes países, no solo del suscrito con Estados Unidos? Si bien los últimos gobiernos han adelantado políticas de competitividad (Sistema Nacional de Competitividad), conectividad (Vive Colombia Digital) e innovación (Sistema de Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación), cada una de ellas es manejada por diferentes ministerios sin que exista una coordinación adecuada a través de una estrategia nacional. Adicionalmente, existe un problema de centralización y falta de recursos. Como lo comentaba recientemente Michael Porter, muchas de las cosas que llevan a la competividad están a nivel regional, para lo cual hay que incrementar el ambiente de negocios o crear clusters, precisamente haciendo uso de las TIC.
Ese manejo centralizado de los programas se ha hecho más frustrante por la carencia de recursos. Cuando estos se obtienen, como en el caso del recientemente creado Fondo de Ciencia y Tecnología, que va a captar el 10% de las regalías, su administración se ha sometido a una compleja reglamentación a través de los Órganos Colegiados de Administración y Decisión (OCAD), olvidando que el tema de la innovación no se puede distribuir como un fondo de compensación.
El gobierno debería tomar conciencia de que estamos pasando a la sociedad del conocimiento y que su papel intervencionista y centralista debería disminuir para dar un mayor campo a la iniciativa individual. Es claro que este no es un proceso fácil.
La tendencia a proteger las empresas que ya existen impide mirar con el mismo interés a los sectores del futuro que hay que promover.
Con la nueva revolución, el gobierno debe atenerse a lo básico: mejorar la educación, la mano de obra calificada, la infraestructura, la creación de centros tecnológicos, privilegiar los incentivos transversales sobre los verticales, establecer reglas claras y un campo de juego nivelado para las empresas de todo tipo. Y dejar el resto a los innovadores.
Manuel José Cárdenas
Consultor internacional
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