Louis Kleyn

El peso de los tres ceros

Louis Kleyn
Opinión
POR:
Louis Kleyn
febrero 19 de 2016
2011-11-09 01:52 a.m.
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Una gran parte de la actividad del Congreso colombiano se dedica a proponer, discutir y aprobar (o negar) leyes sobre temas nimios o irrelevantes en cuanto a su impacto sobre el bienestar general.

Muchas de las leyes propuestas o de los argumentos desarrollados durante los debates nos dejan cuestionándonos el criterio y la madurez de los legisladores.

La derrota hace unas semanas de la iniciativa legislativa liderada por el Gobierno para eliminar tres ceros al peso, es una de esas situaciones.

La propuesta tendría una aplicación muy fácil, dictaminando que en Colombia en adelante un peso equivaldrá a 1.000 “pesos antiguos”, que corresponde a los billetes actualmente en circulación.

Los billetes actuales se continuarán utilizando siguiendo la nueva convención y, en la medida en que estos se vayan reemplazando, el Banco de la República imprimirá billetes con las nuevas denominaciones. La conveniencia práctica de este proyecto, demasiado evidente para cualquier observador desprevenido, no lo pareció a los senadores.

La muy alta inflación que de forma persistente enfrentó Colombia durante más de dos décadas ha tenido como efecto que 100 pesos del año 1954 sean equivalentes a 270 mil pesos actuales, o un millón de pesos actuales sean apenas el equivalente a 370 pesos de 1954.

La vida diaria de los colombianos está llena de información numérica super abundante y, en su gran mayoría, irrelevante. Ni los centavos, ni los pesos, ni las decenas, ni las centenas, representan valor alguno. Todo lo significativo va en millardos, billones y trillones. Lo demás es un gasto de memoria y esfuerzo innecesario que se lleva del cerebro. Así sea sólo el largo tiempo mientras los ojos ubican las cifras y los dígitos importantes de un texto, recibo, cuenta o extracto cualquiera. Y claro, gastos de tinta y papel, memoria de computadores, etc. La existencia de largas series de cifras inútiles se presta para todo tipo de situaciones absurdas.

Los bancos, por ejemplo, deben transmitir todos sus reportes a la Superintendencia Financiera incluyendo cifras en centavos. Es muy frecuente encontrarse presentaciones sobre empresas, negocios, reportes de inversión, precios de artículos, en unidades de pesos.

De esta manera, se oscurece la realidad, limitando la utilización de la contabilidad y en general la capacidad para medir, calcular, y realizar negocios. Desde lo más elemental hasta lo más complejo. Una forma de verlo, para ilustrar a los senadores, es como si todas las palabras, en todos los textos, tuviesen unas cuatro o cinco letras adicionales, sin sonido y sin significado, pero con una forma y hasta con una ortografía.

Esto disminuiría abruptamente la velocidad y comprensión de la lectura, la capacidad y la velocidad de escribir, y por ahí derecho la cultura y el aprendizaje.

Nos hemos adaptado a los cientos o miles de millones que cuesta una vivienda, a los cientos de miles de cualquier artículo y a vivir así ahogados en números que no representan valor. Si una medida tan sencilla y tan evidentemente beneficiosa para el desarrollo económico le resulta incomprensible a los senadores, ¿qué podemos esperar del Congreso?

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