Louis Kleyn

La Procuraduría y el precio de la gasolina

Louis Kleyn
Opinión
POR:
Louis Kleyn
febrero 19 de 2016
2011-11-25 04:25 a.m.
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El procurador actual ha merecido aplausos por el celo con el cual ha perseguido a altos funcionarios sospechosos de corrupción.

Parece inconveniente, sin embargo, su creciente protagonismo mediático y su deseo de participar en todo tipo de asuntos que no son de competencia de su entidad y que él pretende convertir en debates públicos.

Un suceso sin precedentes lo constituye la carta enviada por la Procuraduría al Ministerio de Minas, cuestionando la composición y el nivel del precio de la gasolina.

El debate acerca de los precios de los cumbustibles no puede darse de manera ligera.

La gasolina no es un insumo como cualquier otro y la regulación de su precio debe considerar varios aspectos más allá de la ‘gratificación inmediata’. Para empezar, tenemos su carácter de recurso natural no renovable, lo cual derivará eventualmente en una absoluta escasez.

Al fin y al cabo los humanos llevamos apenas poco más de 100 años utilizando petróleo y hemos consumido tales cantidades que seguramente no durará otros 100.

El precio de la gasolina debe tener un nivel tal que evite que se desperdicie y que incentive el desarrollo y aplicación de fuentes alternas para su reemplazo, particularmente para la propulsión vehicular (electricidad, etc.) Tal vez aún más importante es el hecho, hoy ampliamente reconocido, del impacto negativo que el consumo de gasolina trae sobre el medio ambiente y sobre la salud de los habitantes urbanos.

En adición a su contribución al calentamiento global, la casi totalidad de la contaminación de las ciudades colombianas proviene de la emisión de gases tóxicos por el consumo de derivados del petróleo, lo cual tiene efectos devastadores sobre la salud. Finalmente, la gasolina es de lejos el principal combustible usado por los carros.

Su valor es, en ausencia de peajes urbanos o impuestos por kilometro recorrido, el único costo variable en el cual incurren los vehículos. El precio de la gasolina debe castigar el uso del carro para disminuir la congestión y, en ausencia de otros tributos destinados a este fin, soportar la financiación de la malla vial.

Los niveles de precios de la gasolina actuales sólo consultan los precios del petróleo en los mercados internacionales y, mediante la sobretasa, contribuyen muy modestamente al mantenimiento de la malla vial. Las demás ‘externalidades negativas’ del consumo de gasolina no están aún incluidas en el precio, y en esto deben concentrarse los siguientes pasos en la determinación del mismo, por ejemplo, mediante la creación de fondos para la salud de las vías respiratorias o para realizar campañas para contrarrestar el daño al medio ambiente.

A pesar de las quejas sobre el costo de la gasolina, las ventas de vehículos nuevos baten todos los récords y nuestras ciudades están más congestionadas y contaminadas que nunca, y cuentan aún con un sustancial parque automotor de carros y buses con ineficientes motores de los años 70.

Lo importante en materia de política energética en Colombia es preparar a los consumidores para precios de la gasolina, que probablemente doblarán los actuales en unos pocos años, y espantar las tentaciones populistas de políticos irresponsables que buscarán ganar adeptos con planteamientos insostenibles.

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