Quiebras, supervisión y ética | Opinión | Portafolio
Louis Kleyn

Quiebras, supervisión y ética

Louis Kleyn
POR:
Louis Kleyn
marzo 22 de 2013
2013-03-22 04:05 a.m.
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¿Qué significa para el sector financiero colombiano el reciente colapso de InterBolsa, sumado al aún fresco de Proyectar? ¿Son un reflejo del momento económico, del estilo contemporáneo de hacer negocios, de la actividad de los comisionistas de bolsa? ¿Se originan en faltas de regulación o en inadecuada supervisión? ¿Podrían haberse evitado? El debate es necesario, no solo para buscar impedir que se repita algo similar, sino para preparar al mercado de capitales para su ulterior desarrollo.

Debe esclarecerse lo que sucedió; de lo contrario, restaurar la tranquilidad será difícil y este episodio constituirá un auténtico lastre hacia el futuro, para inversionistas y los demás participantes en el mercado.

Las quiebras, los fracasos empresariales, por sí mismos, son una parte inherente y saludable de una economía de libre mercado, en la cual solo los mejores sobreviven. Pero las quiebras fraudulentas, que representan grandes pérdidas para clientes y proveedores incautos, son completamente diferentes, destruyen la fe en el funcionamiento del sistema y en su normativa.

Dejan evidente que algunos empresarios basan su éxito en tomar el dinero de los demás. El sector financiero tiene determinadas particularidades, debido al insumo abstracto que gestiona, y por esta razón su regulación y supervisión son específicas al ramo, tanto en Colombia como en el resto del mundo.

El hecho de que ambas compañías tuviesen tantos ojos profesionales encima hizo aún más sorpresivo el desenlace. El ejercicio de la vigilancia al sector financiero es una actividad compleja. Excepto en casos de sólida certeza, los funcionarios difícilmente pueden actuar de forma preventiva, e intervenir precipitadamente.

Dada la importancia de la confianza como base del sistema, una filtración discorde sobre aprietos en una determinada compañía puede generar una quiebra que pudiese haber sido evitable. Aún más, si la gravedad de la situación es evidente, la intervención debe ser ejecutada con cautela, para no contaminar la confianza en el resto del sector y crear una auténtica debacle.

La solución de cómo debe la supervisión combatir el crímen en las empresas del sector financiero no es simple. A nivel internacional, en países con sectores financieros muy desarrollados se han presentado también casos grotescos con ejemplos recientes y cercanos, como los de Bernard Madoff y Alan Stanford. La supervisión no es suficiente.

El sector debe dar un paso atrás y promover en sus miembros lo que podríamos considerar valores fundamentales, recurrir al imperativo ético y moral, a patrones de comportamiento que trascienden al momento y dan la base para la interacción económica en sociedad.

Y debe trabajar en un plano completamente práctico, sobre la normativa para la conducta de los participantes. Por ejemplo, los conflictos de interés están en la génesis de la gran mayoría de las terribles situaciones que condujeron a la pérdida de dinero de los clientes de InterBolsa: inversión en repos sobre acciones de Fabricato; utilización del dinero de Premium para financiar a las empresas de los gestores; y, en general, la asesoría de inversión conducente a que los clientes pongan su dinero donde comisionistas y gestores tienen haberes. Los conflictos de interés deben revelarse y evitarse. Y se debe revisar periódicamente lo que constituye tal.

Louis Kleyn

Consultor empresarial

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