Luis Alberto Zuleta J.
análisis

El financiamiento de la agricultura para la paz

Es claro que la disponibilidad de recursos para financiar proyectos en el llamado ‘posconflicto’ es limitada.

Luis Alberto Zuleta J.
Opinión
POR:
Luis Alberto Zuleta J.
agosto 10 de 2016
2016-08-10 11:33 p.m.
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Uno de los requisitos básicos para impulsar proyectos productivos eficientes y autosostenibles en el campo es el acceso al crédito en condiciones de oportunidad, calidad en el servicio y buena asesoría para evitar sobreendeudamiento o uso inadecuado de los recursos.

El Reporte de Inclusión Financiera que acaba de presentar la Superintendencia Financiera, conjuntamente con la Banca de las Oportunidades es muy estimulante porque refleja un avance significativo entre el 2011 y el 2015. Con respecto al número de corresponsales bancarios, se aumentan en el área rural de 1.000 a 8.700, y en el total de 20.000 a 93.000.

Colombia ocupa el primer lugar en América Latina en oficinas y corresponsales bancarios por cada 100.000 adultos, seguido de Perú y Brasil. Igualmente, está en el primer lugar en oficinas y corresponsales por cada 1.000 kilómetros cuadrados, seguido de Ecuador y Salvador. El microcrédito en las zonas rurales corresponde al 16 por ciento del total del país, y los asesores móviles que se desplazan al sitio que demandan los recursos también se han venido aumentando en las áreas rurales, pero con menor dinamismo.

Es claro que la disponibilidad de recursos para financiar proyectos en el llamado ‘posconflicto’ es limitada, en una coyuntura de dificultades de restricción fiscal en la cual se requiere con urgencia una reforma tributaria. En el pasado, los eventos de emergencias climáticas, o de deterioro de precios, han conducido a reestructuraciones de crédito financiadas con el patrimonio de las entidades públicas. Para evitar esta práctica, se requiere el traslado de recursos del Presupuesto Nacional a la entidad financiera destinados a los créditos que la política pública proyecte asignar por fuera de las condiciones de mercado. También existe la figura de capital contingente para subsanar los deterioros patrimoniales de los créditos con estas condiciones que se otorguen por parte del sistema financiero público.

Para los demandantes de crédito que no tienen garantías, el país ha aprendido a manejar en las zonas urbanas, de manera eficiente, este instrumento para las pequeñas y medianas empresas con participación de recursos de redescuento, e incluso de la banca privada por la vía del Fondo Nacional de Garantías. Esta entidad ha sido innovadora en la creación de modalidades de garantías apropiadas a las necesidades de sus clientes. Desafortunadamente, no puede decirse lo mismo del Fondo de Garantías Agropecuarias que opera con menor disponibilidad de recursos, sin garantías automáticas de condiciones apropiadas y con poca confianza de parte de la banca privada. Una revisión de la estructura de este fondo es urgente como parte del sistema de crédito agropecuario.

Aunque las entidades que ofrecen a los productores rurales productos de microfinanzas han venido penetrando también este sector, algunos estudios han llamado la atención en el sentido de que lo anterior se ha llevado a cabo a través de tasas muy elevadas para el campo y que, además, producen sobreendeudamiento de sus clientes. La figura masiva de asesores móviles para el campo va a ser necesaria para la evaluación adecuada del uso apropiado de recursos, tanto de fuente pública como privada para asegurar el éxito en los proyectos productivos que se busque desarrollar.

También es conocido que el mejor instrumento de pagos para toda geografía es la utilización de la banca móvil como lo han mostrado algunas experiencias asiáticas y africanas. Desafortunadamente, la penetración que se ha vendido en Colombia se ha restringido fundamentalmente a las capas de ingresos medios urbanos, y como se mostró en un trabajo para la Banca de las Oportunidades, que me fue encomendado, la estructura de precios y comisiones de toda la cadena no se ha revisado adecuadamente para el efecto.

Menciono tan solo algunos de los instrumentos que deben ser revisados para tener éxito en el acceso de recursos para los proyectos productivos rurales, pero, ante todo, debe tenerse gran claridad y acierto sobre la fase previa de la evaluación de los proyectos y el requerimiento de recursos.

Luis Alberto Zuleta J.
Consultor empresarial

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