Luis Alberto Zuleta J.

Coyuntura de las finanzas públicas

Luis Alberto Zuleta J.
POR:
Luis Alberto Zuleta J.
octubre 18 de 2012
2012-10-18 03:38 a.m.
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Recientemente, la CAF y Fedesarrollo organizaron un foro de discusión sobre un estudio sobre las finanzas públicas y su papel en el desarrollo de América Latina, hecho por la CAF. En este, el Banco Mundial y Anif expresaron algunos comentarios que vale la pena resaltar, a la luz de la coyuntura actual.

De un lado, Lars Moller, del Banco Mundial, hizo sus comentarios al estudio con unos mensajes crudos sobre la realidad colombiana que deben estimular definiciones de política audaces por parte de las autoridades.

Moller plantea que, a pesar de que la desigualdad en la región ha venido disminuyendo desde la década del 90, en Colombia se ha mantenido constante.

Mientras muchos países usan la política fiscal como un instrumento de redistribución de ingresos, en Colombia no se ha logrado ese objetivo. Si se hacen las cuentas de los ingresos tributarios antes de transferencias y se tienen en consideración estas para efectos sociales tales como las transferencias monetarias vía subsidios a programas como Familias en Acción, y otras, como las pensionales, lo que se gana redistribuyendo por un lado, se pierde efectuando transferencias hacia grupos de población de mayores ingresos, con lo cual se llega al mismo nivel de desigualdad inicial.

Por otro lado, Anif propone la necesidad de que el país se ponga al día en el retraso en infraestructura física para lograr competir con otras naciones de condiciones similares, que ya han hecho las inversiones requeridas.

El momento en el que se presenta un nuevo proyecto de reforma tributaria, y que coincide con el inicio de unas negociaciones de paz, no puede ser más oportuno para que del Congreso resulte una reforma que logre las metas señaladas de desatraso en la desigualdad e infraestructura.

Es afortunado que el Minhacienda plantee una reforma que busque más equilibrio social, haciendo que quienes pueden tributar más, lo hagan, y eliminando el sesgo de largo plazo que ha distorsionado el mercado laboral, imponiendo impuestos a la nómina y generando la financiación de gran parte del sistema de salud, el Sena y el Bienestar Familiar con un tributo a la renta.

Hay que recordar que los principales estudios colombianos, desde la Misión de Empleo y análisis internacionales sobre generación de empleo, imputan el crecimiento económico como el principal determinante.

Sin embargo, un impuesto distorsionante como el de la nómina siempre inducirá a los empresarios a utilizar este factor en menor proporción.

Desde antes de iniciarse este Gobierno, el exministro argentino Domingo Cavallo viene recomendando a Colombia eliminar las distorsiones entre el uso de capital y trabajo. Esta es la oportunidad.

De otra parte, la reforma se ha planteado como un ejercicio en el cual no se busca más recaudo, sino mayor racionalización y equidad tributaria.

Esto, posiblemente, constituye una condición importante para propiciar la aceptación de del proyecto por parte del Congreso.

No obstante,, las distintas fuentes de ingreso, incluyendo los recursos tributarios y las regalías, dentro de las nuevas reglas del juego, deberán permitir que el Estado pueda, de manera sostenida, realizar las inversiones en carreteras, puertos, aeropuertos y ferrocarriles que se requieren.

La buena salud de la economía colombiana deberá permitir sembrar los ingresos transitorios de una corta bonanza mineroenergética y asegurar mejores condiciones hacia adelante.

Luis Alberto Zuleta J.

Consultor empresarial

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