Lecciones de la crisis española | Opinión | Portafolio
Luis Alberto Zuleta J.

Lecciones de la crisis española

Luis Alberto Zuleta J.
POR:
Luis Alberto Zuleta J.
agosto 14 de 2012
2012-08-14 03:28 a.m.
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Aunque existen diferencias entre los países que han entrado en la crisis Europea (Grecia, Irlanda, España, Portugal, Italia), hay algunos elementos comunes que deben ser resaltados.

Predomina un manejo expansivo del gasto público que ha producido severos déficits difíciles de controlar. Este costo ha correspondido al pago de salarios públicos y seguridad social financiados, en alguna medida, con crédito.

En ciertos casos, la competitividad de los sectores productivos se ha perjudicado. El resultado crítico ha sido el deterioro de la solvencia de los bancos, que han incrementado su cartera mala financiando la deuda pública.

Ya es conocido que la gran recesión internacional del 2008 se inició con un boom de crédito hipotecario en EE. UU. Un auge similar ocurrió en Inglaterra y España.

La expansión de la cartera hipotecaria, en el caso español, tuvo tal dimensión, que podría afirmarse que es el único país que aún no sale de la crisis del 2008, y ha entrado en la crisis europea, con el consecuente debilitamiento del sistema bancario.

Es notable el enorme retardo que tuvieron las autoridades españolas para reconocer el grado de debilidad del sector financiero y permitieron que se agravase en el tiempo. Este debilitamiento se inició en las antes poderosas Cajas de Ahorro.

Merece recordar que las autoridades colombianas de las décadas de los 80 y 90 se inspiraron en las buenas políticas bancarias de España en ese entonces.

El Fondo de Garantía de Depósitos español inspiró la creación y las reglas de operación de Fogafín en los 80. El señor Aristóbulo de Juan fue un gran promotor de las buenas políticas que ayudaron a Colombia a salir de la crisis financiera de los 80 y a mejorar la solidez del sistema en los 90, inicialmente desde el Banco Central de España y, luego, desde el Banco Mundial.

Por su parte, el manejo de la crisis financiera española de los 80 contribuyó al surgimiento y fortalecimiento de los bancos españoles que hoy tienen presencia activa en Latinoamérica.

Decía de Juan, en esa época, que no examinar oportunamente y de manera severa la calidad de la cartera bancaria contribuiría a generar una bola de nieve difícil de detener.

Desafortunadamente, las buenas lecciones españolas de las que se benefició Colombia y que han contribuido a tener un sistema financiero sólido, que le permitió al país hacer frente a la crisis del 2008 y a la actual, no han sido practicadas por sus mismos mentores en esta etapa de la economía mundial.

Posiblemente, uno de los sectores con mayor facilidad para olvidar –nuestra última crisis hipotecaria ocurrió en 1997– es el de los agentes del sector financiero en coyunturas de alto crecimiento económico.

Aunque Colombia podría hoy inspirar soluciones para otros países en momentos de crisis financiera, no puede ignorar que nuestros profesores ya olvidaron la lección.

El sistema financiero colombiano debe seguir cumpliendo un papel activo en el acceso de toda la población a servicios financieros, y en la financiación activa de los proyectos de desarrollo que se requieren. Esto solo es posible asegurando su solidez en el largo plazo.

Luis Alberto Zuleta J.

Consultor empresarial

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