Un propósito nacional | Opinión | Portafolio
Luis Alberto Zuleta J.

Un propósito nacional

Luis Alberto Zuleta J.
POR:
Luis Alberto Zuleta J.
enero 03 de 2013
2013-01-03 12:22 a.m.
http://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/24/56cdc2595bece.png

El espíritu nacional mostró muchos altibajos al finalizar el 2012 frente a algunos hechos desafortunados como el tema de Nicaragua y lo ocurrido con la reforma a la justicia.

Sin embargo, las reflexiones sobre Colombia de entidades como el FMI deberían mostrarnos que tenemos más razones de optimismo que de pesimismo.

El país tiene muchísimos retos, pero vivimos una coyuntura que hay que aprovechar para consolidar el desarrollo de largo plazo: sembrar nuestra actual bonanza mineroenergética.

Los indicadores macroeconómicos relacionados con la inflación, el empleo y las finanzas públicas son satisfactorios y el nivel de crecimiento en la economía está cercano al potencial; por esta razón, lo que se requiere es consolidar la eliminación de restricciones a un mayor nivel de crecimiento en el largo plazo.

Colombia cuenta con un interesante entramado institucional relacionado con la competitividad, al tener una Consejería del Gobierno y un Consejo Privado de Competitividad.

Las reflexiones del profesor Rodrik, en las que muestra cómo los países exitosos asignan sus principales recursos, particularmente la mano de obra, a los sectores de alta productividad deben inspirar la agenda de estos consejos.

Las políticas macro están en una situación sólida, pero las políticas micro y sectoriales requieren mayor profundización, teniendo en cuenta los sectores de clase mundial que viene impulsando el Ministerio de Comercio.

El mismo informe ilustra también las necesidades de reforzar las políticas sociales.

Aunque los niveles de pobreza han mejorado con las políticas de subsidios condicionados, los resultados para distribución de ingresos y los temas de calidad de salud y educación requieren un refuerzo importante.

También debe destacarse que la política macroeconómica sólida ha venido acompañada de un incuestionable fortalecimiento del sector financiero, cuya solidez se puso a prueba con el sombrío acontecimiento de InterBolsa en el área del mercado de capitales, el cual tendrá que ser fortalecido a partir de estos nuevos hechos.

Que Colombia esté teniendo un razonable crecimiento y condiciones de una economía sólida en medio de la incertidumbre de la crisis internacional, reflejan la fortaleza de nuestro mercado interno, pero exige vigilancia permanente sobre los hechos externos para adoptar oportunamente las políticas requeridas frente a un eventual empeoramiento de la crisis internacional, si fuese el caso.

La convivencia eficiente y equitativa entre sectores que han producido una bonanza necesariamente transitoria, como el mineroenergético, requiere sentar unas bases sólidas sobre el equilibrio vulnerable de nuestro ecosistema y la consolidación de la nueva institucionalidad que permita –esta vez sí– aprovechar los recursos de las regalías.

Como parte de este equilibrio, se han producido medidas en los últimos años relacionadas con la regla fiscal y la estabilidad cambiaria, ahorrando una parte de los recursos de las regalías.

Pero los efectos nocivos de la revaluación sobre unos subsectores agrícolas e industriales han sido notorios.

La reforma tributaria está encaminada, entre otros aspectos, a mejorar las condiciones de competitividad de las empresas que generan empleo, sustituyendo los costos parafiscales por un impuesto a las utilidades.

El propósito nacional de esta etapa de la economía colombiana debería consistir en lograr un nuevo equilibro en la estructura productiva que estimule la generación de nuevas empresas y más empleo en sectores de alta competitividad, que sustituyan los ingresos de una bonanza transitoria.

Luis Alberto Zuleta

Consultor empresarial

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes
sábado