Luis Arango Nieto

Un gran ausente

Luis Arango Nieto
Opinión
POR:
Luis Arango Nieto
noviembre 06 de 2014
2014-11-06 03:20 a.m.
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En un artículo de Roberto Junguito (Portafolio, octubre 29) sobre el libro, recientemente lanzado, de la Universidad de los Andes sobre la administración Pastrana: Punto de inflexión: decisiones que rescataron el futuro de Colombia, se hace un recuento y acertado análisis del contenido en sus tres ejes: búsqueda de la paz, lo económico y social y finalmente las políticas sectoriales.

Es precisamente en este último punto, donde se nota que el gran ausente es el sector agropecuario y rural, a pesar de que para aquella época participaba con el 14,64% del PIB total y, que presentó también un importante punto de inflexión.

Durante el Gobierno Samper, el ramo agropecuario creció en promedio 0,8%, con una evidencia de recesión en 1996 (-1,24%). El área cultivada decreció en promedio -1,1%, alrededor de 160.000 hectáreas, entre 1995 y 1998.

Por otra parte, a pesar de la crisis económica y la inseguridad rural, en el Gobierno de Pastrana el PIB agrícola creció en promedio 2,2%, esta cifra es mayor que el crecimiento promedio del PIB total, que ascendió a 0,4%. Además, durante este cuatrienio se pasó de 3,7 millones de hectáreas cultivadas a cerca de 4,0 millones de hectáreas.

Entre 1998 y el 2002, la producción agrícola total pasó de 20,1 millones de toneladas a 23,7; el empleo rural pasó de 1,98 millones a 2,33; el crédito agropecuario subió de 933 mil millones a más de un billón de pesos; las exportaciones agrícolas sin café pasaron de 1.992 millones de dólares a 2.060. Por otra parte, el presupuesto del Ministerio de Agricultura pasó de 597 mil millones en 1998 a 615 mil millones en el 2001, para ubicarse en 582 mil millones en el 2002.

Para lograr lo anterior, se conformó un equipo de trabajo de alta calidad, con el cual se formuló una clara política agropecuaria que se integró en cuatro ejes: inversión y financiamiento; comercialización para la competitividad; desarrollo rural e investigación, desarrollo tecnológico y sanidad agropecuaria.

Importante fue introducir unos cambios culturales en el sentido de cambiar la confrontación por la integración público-privada y de allí nació todo el exitoso trabajo de las cadenas productivas. Con este mismo sentido se les ayudó a los agricultores, que se encontraban con deudas vencidas, a reintegrarlos nuevamente a la producción a través del programa Pran. Se pensó también en el futuro y con apoyo del Iica se desarrolló un trabajo de prospección y de allí salió un documento denominado ‘Agro Visión 2025’.

Todo lo anterior sucedió a pesar de que, para esa época, el sector rural se encontraba atemorizado, pero las políticas públicas pertinentes superaron el miedo y afloró el entusiasmo.

Finalmente, me motivó escribir estas líneas, por haber hecho parte del Gobierno del presidente Pastrana -como viceministro de Agricultura por cuatro años- y haber participado en el diseño y ejecución de la política agropecuaria. Además, de sentir este sector en mi corazón y verlo ahora ignorado.

Posiblemente, el sesgo urbano de la Universidad de los Andes impidió que un importante ramo como el agropecuario hiciera parte de un documento histórico. Sin embargo, hay tranquilidad histórica porque existe un documento sobre el sector titulado: ‘Logros y frustraciones de una política agropecuaria 1998- 2002’ (editorial Produmedios).

Luis Arango Nieto

Exviceministro de Agricultura
larangon@gmail.com

 


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