Bogotá: basura futura

Estará alguien analizando cuánto va a ser el sobrecosto de esta travesura.

Luis Fernando Gamboa
POR:
Luis Fernando Gamboa
noviembre 25 de 2012
2012-11-25 09:12 p.m.

Es difícil, en el estado actual de las cosas, que cualquier comentario fuera del espectro permitido por la neo-ideología del burgomaestre actual no sea tildado de defensor de la burguesía y los grandes capitales, como él mismo lo afirma. El problema es muy grave y va más allá de la demagogia o de la creencia que el mundo se partió en dos desde su llegada al poder: antes de lo correcto (a.c) y después de lo correcto (d.c).

Es difícil acostumbrarse a la tendencia de que las creencias individuales sustituyan a las instituciones, y al modelo de prestación de servicios que tiene la ciudad en diferentes áreas de la misma. La entrada del acueducto al manejo de las basuras en Bogotá evidencia el desconocimiento que tiene el mandatario de la tecnología y logística necesarias para la prestación de este servicio.

No se trata solo de apropiarse de un negocio que parezca rentable con el argumento de incrementar los ingresos de la ciudad por esta vía, o de permitir la entrada de la población recicladora, sino de entender que el conocimiento de este requiere aspectos básicos y desconocidos para la empresa de acueducto actual como son: el diseño óptimo de rutas de recolección, ubicación de los centros de acopio, capacitación de la mano de obra para el manejo de los vehículos, el manejo financiero del capital necesario para el funcionamiento del sistema, los avances técnicos en la gestión del material y la producción energética de la misma y los camiones disponibles. 

No es que los recicladores no merezcan trabajo, pero deben formalizarse sus actividades con cautela. A menos de un mes de entrar en funcionamiento el esquema ideado para recoger las basuras, no hay camiones. Los funcionarios de la Alcaldía mencionan que se está negociando con los actuales operadores. Pero, a ¿qué precio? Ellos deben estar frotándose las manos, porque saben que tienen ‘la sartén por el mango’. Estará alguien analizando cuánto va a ser el sobrecosto de esta travesura. 

Si el nivel de crecimiento económico continúa siendo positivo y las licencias de construcción se mantienen, los requerimientos serán mayores y no se visualiza un empalme que evite que haya un colapso en diciembre, donde, por obvias razones, los niveles de consumo de bienes y servicios incrementan el volumen de basura en la ciudad. 

Los camiones y la logística son labores que requieren de gran experticia y sobre eso no debemos olvidar asuntos del pasado. Cuando ocurrió el accidente de los niños del Agustiniano, por mal manejo de la maquinaria de construcción de la troncal de suba, la respuesta de la Alcaldía de la época fue obligar el uso de los cinturones en las rutas escolares. Eso es similar a lo que está pasando hoy en día.

Ojalá no nos lamentemos después, cuando por problemas de gestión y eficiencia, la ciudad haya reemplazado a Doña Juana, como relleno sanitario, y las empresas que generan empleo se hayan ido a otras ciudades con mayor visión de futuro. Además, si continuamos con la idea que si hay que respetar las leyes nacionales o las disposiciones de los entes reguladores, eso es una intervención injusta y un irrespeto a la autoridad omnipresente y suprema del actual burgomaestre. 

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