Un manual de políticas simples

Luis Fernando Gamboa
POR:
Luis Fernando Gamboa
enero 25 de 2012
2012-01-25 04:01 a.m.

 

El cambio de Alcalde Mayor en Bogotá trae consigo la posibilidad de cambios, que todos esperamos sean positivos.

El reto que tiene el Alcalde actual es considerable y sólo saldrá adelante si escucha y luego decide. Es difícil pasar del lado de quienes critican al de los que ejecutan.

La gerencia exitosa de Bogotá requiere, entre otras cosas, de políticas creativas que permitan cambiar paradigmas y brindar soluciones alternativas.

Estas políticas deben anticipar las reacciones de los individuos para lograr su objetivo. Como por ejemplo, se sabía del efecto del pico y placa sobre el aumento del parque automotor. Hay vida más allá del pico y placa actual. En temas como la congestión vehicular se dejaron de lado opciones menos regresivas como las tarifas diferenciales en Transmilenio en las horas ‘pico’ y las horas ‘valle’.

(Por ejemplo, 1.500 antes de las 6 de la mañana y 2.000 entre las 7 y las 9 de la mañana). De esta manera, cada ciudadano ajusta su elección de hora de salida acorde a su disponibilidad a pagar. Otra opción podría ser utilizar las horas nocturnas (10 p.m. - 5 a.m.) para las labores de abastecimiento de la industria y el comercio, incrementando el uso de la infraestructura vial en horas en que gran parte de la población duerme y liberando del trancón esa flota.

Esto además podría incrementar el empleo, aumentar la eficiencia productiva por reducción en tiempos de desplazamiento y ayudar a disminuir el uso de las vías en el día.

Una tercera opción incluiría la modificación del pico y placa de manera que todos los vehículos se puedan mover en un día, pero unos lo puedan hacer únicamente en las horas pico y otros únicamente en las horas valle.

Esto incrementa la movilidad de todos, reduce la demanda de vehículos nuevos, enseña a programar de manera adecuada sus desplazamientos y balancea el uso de la malla vial. Tampoco, se debe dejar de lado la idea de incrementar el costo para los infractores, tanto vehículos como peatones.

En temas como seguridad, unido al plan cuadrante, que parece haber sido eficiente en la reducción del delito, podría utilizarse la tecnología más intensivamente para prevenir el delito y contar con fuentes efectivas para la judicialización de los infractores.

La unión de seguridad pública y privada puede mejorar considerablemente la percepción de seguridad y, por lo tanto, el bienestar de la población. Si el vigilante privado sale de su portería y simplemente se pone en frente, puede tener mayor vigilancia sobre el propio predio que vigila y los circundantes. Ello requiere una labor más activa de la policía y un incremento considerable en el pie de fuerza capacitada así como el aumento de los niveles de inteligencia para la desarticulación del crimen organizado. Un ejemplo claro son los alrededores de la Universidad de los Andes.

Para otros temas igualmente importantes, las soluciones pueden ser similares y de bajo costo.

El reto es planearlas, implementarlas y testearlas antes que la ciudad llegue a un punto de difícil retorno. Prohibir los toros es una medida que enfrenta y va en contra de la ‘política del amor’ que profesa, así sea una actividad que muchos no compartamos e incluso deploremos.

Si en lugar de prohibirla, le aumenta los gravámenes o le pone competencia con el patrocinio a otras actividades culturales a las mismas horas, esto puede desestimular su demanda y por el camino se dialoga sobre si la tauromaquia es buena o mala.

Luis Fernando Gamboa

Profesor Economía Universidad del Rosario

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