Manuel José Cárdenas
columnista

Agenda comercial con China

Se requiere examinar si el SIIC que maneja ProColombia cumple con estos requisitos, para que en caso negativo se le hagan los ajustes del caso. 

Manuel José Cárdenas
Opinión
POR:
Manuel José Cárdenas
enero 16 de 2017
2017-01-16 08:40 p.m.
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Donald Trump plantea dar un giro radical a los acuerdos comerciales que Estados Unidos ha suscrito con el mundo. De materializarse esta amenaza, el gran ganador de la contienda será China. ¿Qué puede hacer Colombia y América Latina para beneficiarse de esta situación?

Ante todo hay que tener en cuenta que después de una década de crecimiento explosivo el comercio entre América Latina y China entra en una época en que las ganancias fáciles del pasado difícilmente se repetirán debido a los rendimientos decrecientes de décadas de acumulación acelerada de capital.

A pesar de esta situación, China, debido a las crecientes restricciones de oferta, impuestas por la escasez relativa de tierra y agua, seguirá demandando grandes cantidades de materias primas, particularmente en la importación de alimentos.

En este escenario, América Latina debe diversificar y agregar valor a sus exportaciones.

Para lograr este propósito hay que tener en cuenta que el principal obstáculo, además de las limitaciones en materia de tecnología, es el conjunto de restricciones arancelarias y no arancelarias que impiden dar valor a las exportaciones.

En un estudio reciente del BID, elaborado por Mauricio Mesquita y André Luiz Soares de Oliveira, se demuestra que si se lograran reducir los aranceles y las barreras no arancelarias chinas a niveles de la Ocde tendría un impacto significativo en el volumen y diversificación de las exportaciones.

En términos de aranceles ello implicaría recortar su media del 10% a 4,9%, algo que implicaría un crecimiento del 53% de las exportaciones agrícolas y de 46% de las manufacturas. Las ganancias en el área no arancelaria tendrían un impacto considerable (15% en agricultura y 26% en industria manufacturera).

Desafortunadamente, no existe un conocimiento pleno de estas restricciones y su impacto en las exportaciones, lo que hace necesario que la agenda comercial deba ir acompañada de una ‘inteligencia comercial’ fuerte, que implica cambiar todos los métodos de recolección de datos, invertir en nuevas plataformas de inteligencia (software nuevos y autorenovables-upgradeable) y adelantar un proceso de actualización profesional en aplicaciones nuevas e internet.

Es una práctica que une todos los conceptos de estrategia aplicada, que facilite a los expertos su trabajo en el área de las ventas y mercadeo de productos y servicios. La mayoría de los países en América Latina carecen de una estructura institucional de estas características, que incluya al Gobierno, al sector privado y a la academia, capaz de producir y analizar una masa crítica de inteligencia comercial.

No se trata tan solo de hacer promoción comercial, sino que es fundamental que los técnicos del Gobierno y la academia sean capaces de invertir en la recepción y el análisis de datos vinculados a las barreras comerciales –información que, en la mayoría de los mercados asiáticos, es de difícil acceso– para que puedan tomarse decisiones de política comercial adecuadas.

En el caso colombiano se requiere examinar si el Sistema Integrado de Información Comercial (SIIC) que maneja ProColombia cumple con estos requisitos, para que en caso negativo se le hagan los ajustes del caso y se le fortalezca con la colaboración de los países que tienen intereses similares, como los de la Alianza del Pacifico. Ello permitirá definir los productos en que el país tiene intereses ofensivos para reactivar la negociación del tratado de libre comercio con China.

Manuel José Cárdenas
Consultor internacional

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