Manuel José Cárdenas

Coexistencia de acuerdos comerciales

Manuel José Cárdenas
POR:
Manuel José Cárdenas
octubre 28 de 2013
2013-10-28 12:24 a.m.
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Se formula la pregunta si resulta conveniente y posible celebrar un acuerdo multilateral de comercio entre países que a su vez han celebrado acuerdos bilaterales entre sí. El tema se plantea, entre otros, en el caso de los Estados de la Alianza del Pacífico, compuesta por varios países latinoamericanos, y en el Trans-Pacific Strategic Economic Partnership (TPP), compuesto por varias naciones asiáticas y Australia, EE. UU., Canadá, México y Perú. La discusión ha sido más profunda en este último.

Antes, entre los modelos cerrados de integración, esto no era posible, y se aplicaba la cláusula de nación más favorecida a aquellos países que no resultaran beneficiados por estas negociaciones. Hoy, no solo es posible, sino que se considera conveniente celebrar estos tipos de acuerdos multilaterales, aunque mucho de sus compromisos vayan más allá de los bilaterales. Las ventajas son varias. A nivel multilateral, se pueden negociar aspectos difíciles de armonizar en convenios bilaterales. Las relaciones ganan en estabilidad y predictibilidad, con reglas de juego parejas para todos. Además, los compromisos multilaterales no deberán perjudicar los TLC ya firmados, porque se aplicará el principio de ‘coexistencia’, es decir, que los derechos establecidos en los acuerdos bilaterales no se verán afectados de ningún modo. Así, un exportador podrá vender según las condiciones que más le convenga, dependiendo del bien o servicio que exporte y del país al cual se envía. Por otra parte, los acuerdos multilaterales permitirán acelerar calendarios de desgravación arancelaria en los TLC vigentes.

Un acuerdo multilateral debería facilitar el comercio y los procedimientos aduaneros. Esto podría hacerse, por ejemplo, mediante certificación electrónica, normas sobre interoperabilidad de las ventanillas únicas y operadores económicos autorizados. En el caso del TPP, habrá normas específicas (favorables) aplicables a sectores como dispositivos médicos, vinos, licores, cosméticos, productos farmacéuticos, bienes de tecnología de la información y comunicación, calzado, entre otros.

Desde el punto de vista del comercio de bienes y servicios, uno de los principales beneficios de la TPP es que establecerá un sistema de acumulación de origen para definir las normas de procedencia. Estas determinan si un producto importado debe ser considerado como elaborado en el país con el que se tiene un TLC y, por tanto, puede beneficiarse de las reducciones o exenciones arancelarias convenidas. En el caso de Colombia, estas normas están definidas sobre la base del porcentaje de valor del bien que es incorporado en el país exportador. Cuando un Estado tiene varios acuerdos comerciales, podría ocurrir que un bien, cuyo primer proceso productivo se hace en un país con el que se tiene un TLC, y luego sea exportado y procesado a otro con el que también tiene un TLC, el bien final puede no beneficiarse de las rebajas o eliminación de aranceles, cuando el procesamiento en el segunda nación no alcanza a cumplir con el porcentaje de valor incorporado. La regla de acumulación de origen permite superar esta situación, pues los beneficios comerciales se traspasan de un país a otro y el bien recibe los beneficios arancelarios establecidos en los acuerdos. Sería conveniente que se examinara cómo se han contemplado estas posibilidades en el caso de la Alianza para el Pacífico.

Manuel José Cárdenas

Consultor internacional

emece1960@yahoo.com

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