Manuel José Cárdenas

Un esfuerzo que ha dado frutos

Manuel José Cárdenas
Opinión
POR:
Manuel José Cárdenas
octubre 09 de 2012
2012-10-09 01:41 a.m.
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En 1996 se consideraba a un país como turístico cuando recibía por lo menos 2,2 millones de visitantes al año.

Se estimó que en Colombia era posible alcanzar esta cifra si convertían las ventajas comparativas del sector en competitivas, para lo cual la Ley 300 de 1996 contempló un conjunto de acciones para la ordenación, promoción y disciplina de este mercado.

En el 2011, se superó esta cifra: el turismo sobrepasó los tres millones de visitantes extranjeros, es el tercer sector generador de divisas y casi un millón y medio de colombianos trabajan en él. Mientras en Colombia creció en 8,9% en el 2010, en el mundo lo hizo solo 6,7%.

La Ley 300 creó el Fondo de Promoción Turística y estableció un régimen de contribuciones parafiscales para apoyar los proyectos para la promoción y competitividad del sector, que contó con aceptación visionaria del sector privado a la propuesta hecha por parte del Gobierno del expresidente Samper para establecerlo. Además, creó el Viceministerio de Turismo, reestructuró la Corporación Nacional de Turismo y dio nuevas funciones a Proexport para la promoción externa del sector.

Complementario a lo anterior, se realizó un Acuerdo Sectorial de Competitividad, iniciativa que finalmente no fructificó, y que valdría la pena revivir a través de un Programa de Transformación Productiva (Hoy solo existe este programa para el turismo de salud y bienestar).

Con base en las Leyes 1101 del 2006 y 1558 del 2012, la contribución parafiscal y el Fondo de Promoción Turística se han venido fortaleciendo.

De tres operadores turísticos que inicialmente aportaron a la contribución parafiscal, hoy lo están haciendo 24. Los recursos del Fondo (contribución parafiscal, aportes del presupuesto e impuesto al turismo) han pasado de 4.000 a 70.000 millones de pesos, lo que la hace una entidad fuerte financieramente y con capacidad para apoyar los proyectos del sector, dentro de la idea de ‘ayúdate que yo te ayudaré’.

En la medida en que el sector pone recursos, el Estado también lo hace. Es un ejemplo para los demás sectores.

El Fondo de Promoción Turística era un patrimonio autónomo sin personería jurídica. Su administración se hacía a través de un contrato celebrado con las entidades aportantes a la contribución parafiscal. La Ley 1558 del 2012, con el fin de fortalecer la entidad, la transformó en el Fondo Nacional de Turismo (Fontur) como un patrimonio autónomo con personería jurídica, regido por el derecho privado, pero no dijo nada en relación a la naturaleza jurídica de la entidad ni en cuanto a su forma de administración.

Esto ha hecho surgir ciertas dudas al respecto, porque no es usual que los patrimonios autónomos tengan personería jurídica. Una jurisprudencia del Consejo de Estado (consulta FNPSM, mayo del 2002) establece que si la ley prevé la constitución de patrimonios autónomos para administrar y ejecutar los recursos públicos de un fondo sin personería jurídica, lo indicado es celebrar un contrato de fiducia mercantil.

En cambio, si a las características descritas se sumaba la personería jurídica, la entidad debería considerarse un establecimiento público. Sin embargo, en este caso, al decir la ley que Fontur se regirá por el derecho privado, su régimen podría ser el de una empresa industrial y comercial del Estado. La discusión queda abierta.

Manuel José Cárdenas

Consultor internacional

emece1960@yahoo.com

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