Manuel José Cárdenas

Estrategia para las exportaciones

Manuel José Cárdenas
Opinión
POR:
Manuel José Cárdenas
agosto 10 de 2015
2015-08-10 05:13 a.m.
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El desplome del valor de las exportaciones –bajaron 7 por ciento al cierre del 2014 y continúan descendiendo en lo corrido del 2015– ha prendido las alarmas. Esto no obedece simplemente a razones coyunturales, originadas en la caída de los precios de las materias primas, la situación económica de China, o la volatilidad de los mercados financieros internacionales, sino fundamentalmente a causas estructurales, originadas en el hecho de que nuestra oferta exportable es limitada, de escaso valor agregado, se centra en las materias primas y, en la mayoría de los casos, no es competitiva. Ello explica también porqué el ajuste de la tasa de cambio no ha servido para corregir esos desbalances.

Para superar esa circunstancia, el gobierno se ha impuesto una meta difícil de lograr: que en el 2018 las ventas externas no minero-energéticas lleguen a 30.000 millones de dólares, para lo cual pide a los exportadores que aprovechen mejor los TLC; puso en aplicación un programa para el impulso de la producción y el empleo (Pipe 2.0), y una ‘política industrial moderna’. No hay que olvidar que en la historia económica contemporánea no existe un país que haya logrado el crecimiento de la exportación, sin haber desarrollado un sector productivo moderno y competitivo. Japón, China, Corea del Sur y Vietnam han creado una base productiva de calidad mundial para competir internacionalmente. Esto es lo que no se ha hecho en Colombia, y se tiene que realizar ahora para recuperar el terreno perdido.

Con base en lo anterior, se requiere verificar si la estrategia adoptada busca la promoción de bienes y servicios de mayor valor agregado e innovación para que puedan integrarse a las cadenas globales de valor, teniendo en cuenta los diferentes eslabones de la cadena, según las peculiaridades de cada producto o servicio. En lo que tiene que ver con los TLC, estos apenas constituyen una herramienta de negociación jurídica comercial para la apertura de los mercados de los países que los conforman. El Pipe 2.0, solo contempla medidas coyunturales para hacerle frente a la situación, pero no representa una estrategia de largo plazo. Lo que sí podría tener estas características es la llamada ‘política industrial moderna’, que si bien contiene un conjunto de medidas acertadas, no se centra en la generación de mayor valor agregado, carece de un marco institucional coherente y de los recursos necesarios para sacarla adelante. Tampoco está integrada al uso de las TIC.

Para evaluar la eficacia de esta estrategia se puede tomar como punto de referencia el Indicador de Competitividad Industrial, de la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial, que tiene tres componentes: 1. Determina la capacidad para producir y exportar manufacturas. En este caso, plantea no solo la dimensión exportadora, sino que busca establecer la magnitud de su valor agregado. 2. Establece tanto la profundidad tecnológica y modernidad de las exportaciones, definiendo si estas pertenecen a sectores de tecnología media y avanzada, como el grado de valor agregado de las mismas. 3. Tiene en cuenta el impacto de Colombia, no solo en las exportaciones mundiales, sino su participación en el valor agregado correspondiente.

Consultor internacional

emece1960@yahoo.com


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