Manuel José Cárdenas

Faltan objetivos, sobran instrumentos

Manuel José Cárdenas
Opinión
POR:
Manuel José Cárdenas
agosto 26 de 2014
2014-08-26 02:58 a.m.
http://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/05/56b4c314c7cba.png

Habíamos comentado, con relación a la propuesta de la Andi de crear un Ministerio de Industria, que lo importante no era la denominación del ministerio, sino las políticas que se adoptaran para fomentar el sector.

El Gobierno, por boca del propio Presidente de la República, ha manifestado que, sin cambiar el nombre del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, piensa darle prioridad a la industria y que el comercio exterior, más que un fin, será una estrategia supeditada al crecimiento industrial.

Para dar mayor claridad a la política industrial, anunció tres pilares de la misma, basados en el diseño de instrumentos de desarrollo empresarial a la medida: promover la especialización inteligente de las regiones, conquistar los mercados internacionales para aprovechar el acceso preferencial que se ha conseguido con los tratados de libre comercio y generar un entorno sano, con condiciones propicias para las empresas.

Igualmente, el Gobierno lanzó la Agenda de Competitividad 2014-2018, con 11 ejes estratégicos que prácticamente son los mismos de los de la Agenda 2010-2014, con excepción del énfasis que se pone en el eje de Ciencia, Tecnología e Innovación y en el eje de regionalización, que se orienta hacia políticas diferenciales y no a soluciones estándares. Teniendo en cuenta los limitados resultados de este enfoque, basado en la agenda que acaba de terminar, en cuanto al desempeño de Colombia en los índices mundiales de competitividad, es presumible que ellos serán también muy limitados, con base en la que se inicia, a no ser que se profundicen.

De los anuncios hechos hasta ahora, priman los instrumentos, pero es notoria la ausencia de objetivos ambiciosos, que dentro de un nuevo enfoque, deberían orientarse al diseño de una política industrial moderna, o más propiamente de desarrollo productivo, que le permita al país avanzar hacia la sociedad de la información y del conocimiento y que comprenda no solo a la industria, sino también los demás sectores productivos y de servicios.

No se ha tenido en cuenta que de una clara separación sectorial se va a pasar a una situación de convergencia, donde las infraestructuras de telecomunicaciones van a ser el elemento que permita unir todos los sectores. Se va a pasar de soluciones específicas para educación, salud, energía, industria, comercio, entre otras, a soluciones conjuntas. Por eso, el plan Vive Digital 2014 - 2018 no puede ser un esfuerzo aislado, sino formar parte integral de la estrategia de competitividad.

Uno de los exponentes de esta nueva tendencia es Chris Anderson, a quien los empresarios tuvieron oportunidad de oír en la Asamblea de la Andi y cuyos planteamientos sería importante que tuvieran en cuenta. Él es un representante de la nueva revolución digital y de las nuevas tecnologías de fabricación, que van desde el CAD (Computer-Aided Design) hasta la impresión 3D. En su libro The Long Tail (La cola larga), demuestra cómo en el mundo digital surgió una cultura en donde los nuevos modelos de negocio se enfocan en vender poco a muchos, con base en tres factores: la democratización de la producción, la distribución (a través de Amazon o eBay) y una conexión entre la oferta y la demanda, formada por una ampliación de los gustos a través de internet. En este sentido, no solo el Gobierno, sino también los empresarios tienen mucho por hacer para mejorar la competitividad.

Manuel José Cárdenas

Consultor internacional
emece1960@yahoo.com


Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes
sábado