Manuel José Cárdenas

Intel y Costa Rica

Manuel José Cárdenas
POR:
Manuel José Cárdenas
junio 23 de 2014
2014-06-23 08:25 p.m.
http://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/05/56b4c314c7cba.png

La llegada en 1996 a Costa Rica de la fábrica de microprocesadores de Intel, trajo un impacto positivo en la historia económica de este país, dedicado hasta ese momento a la producción de bienes primarios, como bananas y café, y ningún producto sofisticado.

Intel, que se convirtió en bandera de la modernización de la economía nacional, representa hoy el 20 por ciento del total de exportaciones costarricenses.

Su entrada tuvo también un efecto de arrastre para atraer otras empresas de alta tecnología, alcanzando en el 2013 este sector el 41 por ciento de las exportaciones totales, según datos del Banco Mundial.

Entre estas empresas están fabricantes de dispositivos médicos, biotecnología, farmacéutica y electromédicos.

Hay más de 250 multinacionales de alta tecnología en el país, entre ellas, HP, IBM, Sykes y P&G.

Estas inversiones colocaron a Costa Rica en el primer exportador de bienes industriales de alta tecnología en Latinoamérica y el cuarto en el mundo. También le permitieron estar a la vanguardia de los países de la región para ingresar a la sociedad de la información y del conocimiento y sirvieron para demostrar cómo una nación pequeña y en desarrollo no está condenada a producir materias primas.

Pero en el pasado mes de abril, Intel anuncio el inicio del proceso de cierre de su fábrica en Costa Rica y el despido de 1.500 trabajadores, para trasladarse a Asia, considerando que la mejor solución de largo plazo para maximizar la eficiencia y efectividad operacional a nivel mundial es cerrar sus operaciones de ensamblaje y prueba en Costa Rica.

Para tomar esta decisión tuvo en cuenta también los altos costos existentes en este país, especialmente en lo que se refiere a energía eléctrica. La intención de la compañía es centrarse en producir partes para dispositivos móviles, con un refuerzo de operaciones en Vietnam y Malasia.

De todas maneras, Intel no se va del todo.

Queda el centro de desarrollo de ingeniería más grande del país y la idea es convertirlo en un centro de investigación continental.

La empresa proyecta tener 500 trabajadores, entre ingenieros y técnicos, en un área donde ahora tiene 300. Además, el centro de servicios globales seguirá instalado en el cantón de Belén, zona periférica al noroeste de San José, que en estas dos décadas se sofisticó.

El retiro de Intel ha suscitado un conjunto de recriminaciones.

Mientras el expresidente José María Figueres, quien durante su Gobierno (1994-1998) negoció el establecimiento de Intel en Costa Rica, considera que el país no hizo la tarea, otros sostienen que el retiro de Intel obedece a asuntos de logística y mercado, propios de la empresa.

El nuevo ministro de Comercio Exterior, Alexander Mora, considera que “El panorama es agridulce. No podemos tapar el sol con un dedo, porque vamos a tener un claro impacto en empleo, exportaciones e inversión directa. Pero, a la vez, puedo decir que Costa Rica nunca había estado mejor preparada que hoy para afrontar una situación de estas”.

El ministro estima que el personal vacante de Intel será captado por otras compañías, aunque parte del mismo recibirá capacitación para fundar sus propias microempresas.

Esta experiencia no debe ser ajena a los demás países latinoamericanos en su arduo camino hacia la industrialización.

Manuel José Cárdenas

Consultor internacional

emece1960@yahoo.com

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes
sábado