Manuel José Cárdenas

Nuevo acuerdo de servicios

Manuel José Cárdenas
POR:
Manuel José Cárdenas
abril 01 de 2014
2014-04-01 02:45 a.m.
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Los servicios generan cada vez más una importante porción de la producción y el empleo de un país, alcanzando casi el 70 por ciento en las economías desarrolladas. El comercio internacional de servicios no solo viene aumentado rápidamente, sino que se ha convertido en un eslabón fundamental de las cadenas globales de valor. Así, para poder suplir las cadenas de producción eficientemente, las empresas manufactureras que son proveedoras de bienes intermedios, necesitan que los servicios suministrados por los abastecedores locales tengan precios competitivos y sean de buena calidad.

Lo anterior exige la liberación del comercio de servicios, y por eso se negoció en 1994 el Acuerdo General sobre el Comercio de Servios (AGCS) de la Organización Mundial del Comercio (OMC), que estableció un marco jurídico para la eliminación de las barreras de acceso a los mercados y de las medidas discriminatorias que afectan la posibilidad de un proveedor de servicios de expandirse a otros países.

Aunque es necesario reconocer la importancia del AGCS como un primer intento para liberalizar el comercio de servicios a escala global, las obligaciones que los países miembros asumieron en sus listas de compromisos específicos no fueron muy ambiciosas y las negociaciones previstas en él han marchado lentamente. Ello motivó a un grupo de países a lanzar una ronda de negociaciones por afuera de la OMC, con el objetivo de concluir un Acuerdo Internacional sobre Comercio de Servicios (Tisa, por sus siglas en inglés). Las negociaciones fueron lanzadas inicialmente por Australia y EE. UU., y hoy forman parte de estas 50 países, entre ellos Colombia, que en conjunto representan el 60 por ciento del comercio mundial de servicios. Las rondas han avanzado considerablemente y se espera concluirlas al finalizar el año.

Al texto del acuerdo sigue la arquitectura del AGCS, pero presenta cuatro diferencias fundamentales:

1. En el AGCS el trato nacional se otorga a través de ‘listas positivas’, es decir, que solo se da este tratamiento favorable a aquellos servicios que están incluidos en estas listas. En cambio, en el Tisa, este se otorga a todos los servicios, excepto a los que están excluidos expresamente (listas negativas).

2. Los compromisos de liberación bajo Tisa deberán reflejar las condiciones regulatorias actuales de sus respectivos países, a diferencia de los que sucede en el AGCS, donde los compromisos de acceso al mercado, en muchos casos, no reflejan las preferencias más favorables que dichos países otorgan hoy a proveedores de servicios extranjeros. El objetivo es que el resultado de estas negociaciones no sean solo ‘ganancias de papel’.

3. En el AGCS, el principio de la nación más favorecida exige que se aplique a todos los estados miembros, aunque no hayan participado en la negociación. En el caso del Tisa es difícil que sus países miembros acepten ‘multilaterizar’ las concesiones a los demás Estados del AGCS.

4. El Tisa busca actualizar las reglas acordadas en el AGCS, teniendo en cuenta los cambios tecnológicos que han ocurrido en el mundo en los últimos 20 años, como la transferencia transfronteriza de datos, el comercio electrónico, las empresas prestadoras de servicios estatales y la contratación pública. La inclusión del comercio electrónico fue propuesta por Colombia.

Manuel José Cárdenas

Consultor internacional

emece1960@yahoo.com

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