Manuel José Cárdenas

La OMC y las nuevas realidades

Manuel José Cárdenas
POR:
Manuel José Cárdenas
abril 02 de 2013
2013-04-02 05:46 a.m.
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El fracaso de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en impulsar el avance de la Ronda de Doha está poniendo en riesgo a esta organización. Esta ronda comenzó en 2001 con la meta de integrar a países en desarrollo al mercado global, pero las negociaciones se encuentran estancadas. En la actualidad está en proceso la escogencia de un nuevo Director General y de los nueve candidatos que se han presentado para ocupar este cargo, tres son latinoamericanos: Anabel González, de Costa Rica; Hermino Blanco, de México, y Roberto Carvalho de Azevêdo, de Brasil. Todos tienen como meta para superar esta situación de estancamiento lograr resultados sustanciales en la IX Conferencia Ministerial del organismo prevista para el próximo mes de diciembre en Bali (Indonesia), sosteniendo que lo que está poniendo en riesgo a la OMC es la misma OMC. ¿Será ello posible?

La OMC, sucesora del GATT, se concibió en 1964 como un mecanismo multilateral a nivel mundial para garantizar el libre comercio de bienes y servicios, pero ante la imposibilidad de llegar acuerdos concretos a nivel mundial se ha abierto paso al regionalismo y bilateralismo a través de la negociación de Tratados de Libre Comercio. Este proceso llega a su culminación con el anuncio del Presidente Obama de que su país piensa iniciar negociaciones para un acuerdo con la Unión Europea. Un acuerdo entre ellos dejaría muy debilitada a la OMC.

Pero, la desarticulación del sistema multilateral de comercio no se limita al campo de bienes, sino también al de servicios. 22 países, encabezados por Estados Unidos y dentro de los cuales se encuentra Colombia, han anunciado la negociación de un nuevo acuerdo que busca crear normas nuevas y mejoradas, basadas en criterios de calidad y no de origen nacional, que es lo que establece el acuerdo del GATS existente en la OMC y que abarca a los 157 miembros de esta última.

Este paso del multilaralismo al bilateralismo demuestra que el mundo ha cambiado, pero en la OMC no se han dado cuenta de ello. Al estar cansillada en su estructura actual no ha podido abordar otros problemas importantes como la naturaleza cambiante del comercio y los negocios globales. Dentro de ellos se encuentra el auge del comercio de cadenas de suministro que exige que la OMC expanda su papel de gobernabilidad global, más allá de su enfoque tradicional basado en las barreras comerciales proteccionistas. El comercio de las cadenas de suministro se refiere a una red internacional de producción en la cual activos tangibles e intangibles son enviados al extranjero, en parte para aprovechar una fuerza laboral con salarios más bajos. Los productos, servicios, personas y el capital deben poder moverse libremente entre la producción, la innovación y las facilidades de venta. Esto va en contraste con el patrón más tradicional, que es el que regula la OMC, de producir en un país y vender en otro. La discusión es si el papel de la OMC debe revisarse para regular esta nueva realidad. En otras palabras, si la OMC debe limitarse a combatir el proteccionismo, manteniendo un balance entre la supervisión internacional de las políticas domésticas y la autonomía de los estados, para regularlas a nivel doméstico, que es lo que hace hoy, o regulando también a nivel multilateral estas últimas.

Manuel José Cárdenas

Consultor internacional

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