Manuel José Cárdenas
columnista

¿Qué pasará con el libre comercio?

El libre comercio ha traído ventajas y desventajas a Estados Unidos, lo que ha causado que los partidos tradiciones adopten diferentes posiciones.

Manuel José Cárdenas
Opinión
POR:
Manuel José Cárdenas
agosto 07 de 2016
2016-08-07 07:00 p.m.
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El libre comercio ha traído ventajas y desventajas a Estados Unidos. Ha contribuido a que haya bienes de consumo significativamente más baratos para los estadounidenses y ha abierto nuevos mercados para los exportadores del país. Pero también se ha vinculado a la subcontratación de servicios, que ha permitido que industrias manufactureras se hayan desplazado a naciones con salarios bajos.

Esta situación ha hecho que los partidos tradiciones adopten diferentes posiciones. Mientras los demócratas cuestionan los costos de los acuerdos comerciales, los republicanos destacan sus beneficios. Sin embargo, estas posturas no han sido radicales. Muchos demócratas están dispuestos a apoyar estos convenios, siempre y cuando contengan estándares laborales y medioambientales adecuados.

Algunos republicanos se han mostrado escépticos, reviviendo la tendencia proteccionista que predominó en el partido antes de la Segunda Guerra Mundial. De todas maneras, en el último medio siglo, el Partido Republicano ha creído en la importancia de eliminar las barreras al comercio. Aunque esta postura no se ha mantenido a nivel universal, cada acuerdo de libre comercio ha sido recibido con los brazos abiertos por la mayoría de los republicanos, desde el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (Nafta), negociado por el gobierno de George Bush, hasta el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP), firmado este año por el gobierno de Obama, y está a la espera de su ratificación parlamentaria.

Donald Trump, en un intento por atraer a los votantes blancos de clase obrera para las próximas elecciones presidenciales, ha dado la vuelta a esta postura tradicional del Partido Republicano. En la pasada convención republicana en Cleveland, propuso desconocer la importancia del libre comercio, y lo ha logrado. Ha defendido el proteccionismo, y sostuvo que las políticas de libre comercio de las últimas décadas son las responsables del colapso de la industria manufacturera estadounidense. Ha criticado “una política de globalización, de desplazamiento de nuestros empleos, nuestra riqueza y nuestras fábricas a México y otros lugares”, y ha sostenido que, al promover el comercio, “nuestros políticos quitaron a la gente sus medios para ganarse la vida y mantener a sus familias”.

Del lado demócrata, la situación no es tan clara. Bernie Sanders, el precandidato derrotado, se opone al libre comercio y específicamente pide la denuncia del TPP. Igualmente, Hillary Clinton en el discurso que pronunció en la convención al aceptar su candidatura dijo: “si usted cree que hay que decir ‘no’ a las ofertas comerciales desleales (...) que debemos hacer frente a China (...), que debemos apoyar a nuestros trabajadores del acero y los trabajadores del automóvil y los fabricantes locales, (...) únase a nosotros”.
Para evitar una situación potencialmente embarazosa para el presidente Obama, cuya administración ha negociado acuerdos comerciales, incluyendo el TPP, la plataforma aprobada en la convención se limita a establecer ciertas normas que deben ser aplicados a todos los acuerdos comerciales, entre ellas a la TPP. Ello implica la adopción de medidas enérgicas contra los subsidios injustos e ilegales, la promoción de la innovación, mantener internet abierto y libre, y la protección del medioambiente, la seguridad alimentaria y la salud de los ciudadanos. La discusión está abierta.

Manuel José Cárdenas
Consultor internacional
manueljcardenas@gmail.com

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