Nos quedamos en el siglo XX | Opinión | Portafolio
Manuel José Cárdenas

Nos quedamos en el siglo XX

Manuel José Cárdenas
POR:
Manuel José Cárdenas
julio 07 de 2013
2013-07-07 08:16 p.m.
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Los flujos internacionales han cambiado del siglo XX al XXI. De flujos simples, enfocados en productos y basados en negociaciones comerciales de una sola dimensión, han pasado a flujos múltiples, fundamentados en las Cadenas Mundiales de Valor (CMV) y a negociaciones de cuatro dimensiones (bienes, capital, mano de obras, ideas e información). De una política de sustitución de importaciones de bienes finales, de carácter proteccionista, se ha pasado a una de importaciones indispensable para las exportaciones, donde se importan más insumos que bienes finales, que no solo complementan la producción nacional, sino que son indispensables para las exportaciones de la alta tecnología. De un enfoque de exportar productos finales se ha pasado al de importar productos intermedios, transformarlos y exportarlos con mayor valor agregado.

Todo ello ha conducido –para ver qué es lo que realmente está exportando un país– a medir el comercio no por el valor bruto, sino por el valor agregado. La Organización Mundial del Comercio ya está haciendo las mediciones en esta forma. Por lo tanto, las políticas comerciales, basadas en las CMV, requieren una alta capacitación de sus operarios, conocimiento de las nuevas tecnologías y habilidades para las negociaciones múltiples internacionales. La logística y la coordinación precisa de todas las actividades se vuelve indispensables.

Esta nueva realidad la ha entendido perfectamente países como Costa Rica. Como lo sostiene Francisco Monge, del Ministerio de Comercio Exterior de dicha nación, allí se ha producido una transformación estructural hacia actividades de mayor valor agregado (electrónica, procesamiento de alimentos, dispositivos médicos), sin que ello implique un perjuicio para las actividades tradicionales como la agricultura. Esto ha creado una mayor sofisticación de las exportaciones. En 1994, los productos líderes eran café y banano, actualmente son los microprocesadores y dispositivos médicos.

En el 2000, el turismo representaba cuatro veces de la exportación de servicios, hoy las exportaciones de TI superan al turismo e igualan a las exportaciones agrícolas. Ello ha conducido a que las exportaciones de alta tecnología representaran en el 2010, según cálculos del Banco Mundial, el 40 de las exportaciones de manufacturas, mientras en Colombia, que no ha seguido este modelo, apenas llegaron al 5 por ciento. La recesión industrial –que tanto se habla en Colombia en estos días– al disminuir la producción en 2,5 por ciento, y cuando 13 de los 15 sectores presentan resultados negativos, no es casual, sino que obedece a causas estructurales y al hecho de no haberse incorporado a este modelo. Nos quedamos en el siglo XX y no hemos ingresado al siglo XXI.

En la Declaración de Río de Janeiro, suscrita el 18 de junio pasado, en una reunión Ministerial sobre ‘Innovación y cambio estructural en América Latina y el Caribe: estrategias para un desarrollo regional inclusivo’, se resolvió promover políticas industriales para impulsar sectores estratégicos e ir más allá de los aumentos de competitividad de los ramos actualmente existentes, contribuyendo a avanzar en un paradigma tecnológico ambientalmente sostenible, así como fomentar políticas de inversión y expansión de nuevas capacidades productivas, con base en el conocimiento, científico, tecnológico y de innovación.

Aunque Colombia participó en esta reunión, no se le ha dado ninguna divulgación a esta declaración, ni expresado el propósito de cumplir con estas orientaciones.

Manuel José Cárdenas

Consultor internacional

emece1960@yahoo.com

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