Manuel José Cárdenas

¿Regreso al pasado?

Manuel José Cárdenas
Opinión
POR:
Manuel José Cárdenas
agosto 12 de 2014
2014-08-12 01:42 a.m.
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El expresidente de Chile, Gustavo Lagos, ha venido planteando en diferentes foros la necesidad de una unión entre los países de la Alianza de Pacífico y los de Mercosur, considerando como inadmisible que en pleno siglo XXI se trate de repetir el Tratado de Torrecillas de 1494 por medio del cual se repartió las zonas de navegación y conquista de América Latina entre España y Portugal. La versión moderna de esta situación, en su opinión, son estos dos procesos de integración que andan cada uno por su lado. Esta aspiración, aunque es de sentido común y sería el ideal, presenta dificultades de orden ideológico y práctico.

La agenda política domina el carácter comercial de Mercosur, compuesto por Argentina, Bolivia, Brasil, Uruguay, Paraguay y Venezuela. Aunque el Tratado de Montevideo de 1980, que creó la Asociación Latinoamericana de Integración (Aladi), tiene previsto a largo plazo crear un mercado común latinoamericano a través de los Acuerdos de Alcance Parcial, Brasil ha querido forzar a sus socios de Mercosur a aprobar, de forma inmediata, un acuerdo de libre comercio con la Alianza del Pacífico, conformada por Chile, Colombia, Perú y México, pero ha contado con la resistencia de Venezuela y Argentina, cuyas autoridades se muestran poco dispuestas a dar ese premio a sus rivales ideológicos, fieles –desde ese punto de vista– a las recetas del neoliberalismo y la globalización. Además, ambos países han tenido problemas económicos serios. Argentina ha estado próxima al default y Venezuela -con severas estrecheces de liquidez en divisas- no está en posición para abrir su economía, por lo contrario, tiende a cerrarse cada vez más.

La situación de Venezuela es tanto más dramática en la medida que no ha podido restablecer sus relaciones comerciales con Colombia, quien fue su principal socio comercial. El pasado viernes primero de agosto, en el encuentro que sostuvieron los presidentes Juan Manuel Santos y Nicolás Maduro, solo se pudo crear un Centro Binacional de Control y Lucha contra el Contrabando y una mesa económica permanente para ‘potenciar’ el comercio legal, pero con un cupo muy limitado para hacer operaciones peso-bolívar.

Este mecanismo permite hacer operaciones de compensación limitadas a las compras venezolanas, es decir, Colombia solo podrá vender a Venezuela en esta moneda bienes que tengan un valor similar al de los productos que ese país le venda. Sobrepasado este cupo, las operaciones habría que hacerlas por libre convertibilidad y es muy difícil que el Gobierno venezolano otorgue las divisas.

Con el reciente ingreso de Bolivia al Mercosur, se agrega un nuevo opositor a la celebración de un TLC entre estos dos procesos de integración, ya que Evo Morales, por no estar de acuerdo con este tipo de convenios, retiro a Bolivia de la Comunidad Andina.

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Ante la afirmación de que Colombia nunca ha tenido un Ministerio de Industria, es oportuno recordar que en 1922, en el Gobierno de Pedro Nel Ospina, se creó el Ministerio de Industrias, en 1934 se denominó de Industria y Trabajo, a partir de 1938 pasó a a ser de Economía Nacional, en 1948, de Comercio e Industria, y en los años siguientes, de Fomento y Desarrollo Económico. Hay que tener en cuenta que lo importante no es su denominación, sino las políticas que se adopten para el apoyo del sector.

Manuel José Cárdenas

Consultor internacional

emece1960@yahoo.com


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