Manuel José Cárdenas

Una llamada de alerta

Los colombianos no le están dando la debida importancia a la implementación de los acuerdos de paz.

Manuel José Cárdenas
POR:
Manuel José Cárdenas
junio 04 de 2017
2017-06-04 07:01 p.m.
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No deja de ser preocupante que los entrevistados en la gran encuesta presidencial, realizada por Invamer, al preguntarles sobre cuál es el principal problema que debe resolver el próximo presidente, solo le atribuyen 2,5 por ciento a la implementación de lo acordado con las Farc y 2,4 por ciento a la firma del acuerdo de paz con el Eln.

Lo anterior nos está indicando que los colombianos no le están dando la debida importancia a la implementación de los acuerdos de paz y a la inserción a la vida civil de los hombres y mujeres que combatieron en la guerrilla, que, conjuntamente con la necesidad de emprender un reajuste más fuerte a la economía para alcanzar un crecimiento anual del PIB de por lo menos 5 por ciento, deberán ser las prioridades del gobierno que se inicia en el 2018. Hay que trabajar incansablemente para que cada vez más colombianos respalden el proceso de paz, y se cambie la afirmación de que “algunos sectores le tienen más miedo a la incertidumbre de la paz que a la certeza de la guerra”, haciéndoles ver que los beneficios de esta no tienen comparación con la destrucción de esta última.

Las posibilidades que se abren para el país en materia de inversión extranjera, crecimiento económico y desarrollo social con el fin del conflicto, son inmensas. En la medida en que se avance en la ejecución del acuerdo, la entrega de las armas, la ocupación del territorio por la Fuerza Pública, y que la gente empiece a ver los efectos positivos de la paz, ya no solo en la disminución de la violencia y la guerra, sino en las oportunidades que genera el proceso, la erradicación de cultivos lícitos y en proyectos productivos en el campo, la opinión va cambiar.

Para dar una respuesta adecuada a esta llamada de alerta, que implica la encuesta presidencial de Invamer, y trabajar por una sociedad más progresista, es necesario construir, como lo han propuesto Humberto de la Calle y Juan Fernando Cristo, una coalición lo más amplia posible, que vaya más allá de los partidos políticos, para defender el proceso de paz en las elecciones de presidenciales del 2018, no tanto en la discusión de los acuerdos, sino en el desarrollo futuro de los mismos y en la consolidación de una visión liberal incluyente y transformadora. Esta va a ser una elección histórica que cambiara la vida de muchos ciudadanos.

Los colombianos deben convencerse de que el acuerdo de paz no tiene vuelta atrás. El fallo de la Corte Constitucional no reversó la refrendación del acuerdo que le dio el Congreso, sino, como lo ha sostenido Rodrigo Uprimny, precisó que los efectos del mismo son hacia delante. Aclaro que quedan a salvo las reformas ya aprobadas por fast track, como la ley de amnistía o la creación de la JEP. Validó el resto del fast track, con lo cual subsiste la competencia del Presidente de adoptar ciertos puntos por decreto, con fuerza de ley, y precisó que las reformas constitucionales pueden ser aprobadas en solo cuatro debates. Las modificaciones que ahora pueden introducir los congresistas sin aval del Gobierno tienen que tener conexidad con el acuerdo de paz, y no pueden desconocerlo, pues el fast track existe para implementarlo, para nada más.

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