Marcela Junguito Camacho
columnista

Hice el Icfes y no me gustó

Presentar el Icfes es realizar un examen extremadamente largo y tedioso, bajo circunstancias adversas.

Marcela Junguito Camacho
Opinión
POR:
Marcela Junguito Camacho
abril 17 de 2017
2017-04-17 09:21 p.m.
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Aunque cada año va perdiendo protagonismo, el Icfes, como lo conocimos todos y que ahora se llama Prueba Saber 11, sigue siendo el principal requisito de entrada a la universidad en Colombia. En sus ya décadas de existencia, el examen ha ido cambiando con el fin de ajustarse al estilo de evaluaciones estandarizadas que se ofrecen a nivel mundial. Pero los cambios han sido tantos que quienes lo presentamos alguna vez no tenemos hoy más que un conocimiento de segunda y tercera mano de lo que el examen es y no es.

A partir de esta reflexión tomé la valiente decisión de presentar una vez más el examen del Icfes. Así pues, el pasado domingo 12 de marzo, antes de las 7:00 a.m., viví la experiencia de hacer la prueba, a pesar de la lluvia, el frío y, sobre todo, la edad. ¿A qué conclusiones llegué? En primer lugar, que presentar el Icfes es realizar un examen extremadamente largo y tedioso, bajo circunstancias adversas. Los espacios son reducidos; las sillas terriblemente incómodas; los encargados de cuidar los exámenes hablan, comen y se ríen; los cuadernillos de preguntas y las hojas de respuesta son idénticos a los de hace 20 años, y adolecen de las mismas fallas de diagramación que entonces; las instrucciones no son claras, cuando las hay; en fin, el ambiente propicio para presentar un examen de este tipo sencillamente brilla por su ausencia.

En segundo lugar, los conocimientos que evalúa la prueba son realmente pocos. Las únicas tres secciones en que debe haber un conocimiento previo y a la mano del estudiante son matemáticas, ciencias y sociales (que incluye competencias ciudadanas). Matemáticas y ciencias requieren un saber, pero sobre todo, un saber hacer en contexto. Es decir, que los estudiantes sepan usar esos conocimientos para resolver situaciones problema. En estas dos secciones concluí que se evalúa aproximadamente 30 por ciento de contenidos y 70 por ciento de análisis del contexto dado. Por su parte, sociales y ciudadanas requiere que el estudiante tenga conocimientos éticos, políticos, constitucionales y de funcionamiento general del estado. Abarca muchos temas de derechos y hay un enfoque especial en asuntos de diversidad. Que el estudiante conozca la línea política del gobierno actual es absolutamente clave para acertar en sus respuestas.

En cuanto a inglés, el nivel que se evalúa es muy básico. Lectura crítica es una sección exigente: tiene muchos textos, son largos, variados y complejos. No evalúa realmente contenidos ni definiciones de conceptos; solo requiere un manejo básico de elementos textuales como lo que es una tesis, un argumento, una conclusión, etc. No hay preguntas de gramática ni de ortografía, pues la sección se enfoca exclusivamente en habilidades de lectura literal, inferencial e interpretativa.

¿Qué mensaje quiero transmitir después de esta experiencia? A padres y estudiantes, les quiero decir que la prueba genera un estrés innecesario para lo que realmente es: una prueba de resistencia física, de lectura y de análisis, en ese orden. Lo que sí me queda claro después de presentar yo misma la prueba, es que quienes trabajamos en colegios debemos, de alguna manera, preparar a nuestros estudiantes para entornos no óptimos de presentación de exámenes.

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