María José Vengoechea
columnista

Vuca como herramienta de planeación

La complejidad de nuestro entorno nos obliga, como empresarios, a agilizar los procesos de tomas de decisiones. 

María José Vengoechea
Opinión
POR:
María José Vengoechea
septiembre 27 de 2016
2016-09-27 09:40 p.m.
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En un mundo altamente globalizado, en donde las oportunidades se camuflan entre la incertidumbre de apostarlo todo en un territorio volátil y complejo, existen herramientas que, en su pasado, fueron diseñadas como consecuencia de cambios abruptos que se vivieron en territorios después de una guerra, conflicto o cambio representativo en el territorio. Así sucedió en EE. UU. cuando terminó la Guerra Fría. El Colegio de Guerra del Ejército de ese país presentó la estrategia denominada ‘Vuca’, abreviatura que en inglés significa volatilidad, incertidumbre, complejidad y ambigüedad. Así, el Ejército pudo describir al mundo de una manera multilateral, volátil, complejo y a su vez incierto, pero, asimismo, lograron entender la situación para definir pasos a seguir a futuro.

Vuca, en ese entonces, preparó un escenario para la gestión y el liderazgo, y sin saberlo, hoy se ha convertido en estrategia mundial y mecanismo de gran valor para países como Colombia, que se encuentran en un momento de reinvención. Si analizamos el significado de Vuca, y todo lo que encierran las palabras que lo conforman, nos encontramos con una herramienta condicional que nos permite tomar decisiones acertadas, planificar, gestionar riesgos, generar cambios y resolver conflictos. Este término y estrategia es usado para negocios, en procesos educativos, para el desarrollo y ejecución de políticas públicas.

Colombia está en un momento de su historia que llama al país a tomar riesgos, quizá los más grandes de sus últimos 50 años. Sin embargo, hoy, el proceso de planeación que rodea al país es liderado por un grupo de empresarios, gobernantes y ciudadanos expertos que cuentan con herramientas como Vuca, que les permite disminuir el margen de error una vez se identifiquen las verdaderas oportunidades que se avecinan en este territorio complejo.

Si trasladamos la estrategia a nuestros negocios o al empresariado, podríamos afirmar que la volatilidad nos permite ver cómo en tiempos de crisis y turbulencia, pero también en aquellos de aparente calma, perder el miedo al fracaso y tomar decisiones arriesgadas, se convierte en una insignia de crecimiento empresarial. Por otra parte, la incertidumbre, se torna en impulsor de equipos de alto rendimiento, con capacidad de asumir el cambio y sacar, de cada grupo, la mejor característica para alcanzar el éxito.

La complejidad de nuestro entorno nos obliga, como empresarios, a agilizar los procesos de tomas de decisiones para llegar más rápido a medidas que impacten positivamente en los ingresos de nuestros negocios y en el desarrollo del mismo. Finalmente, lo que se busca con el análisis de la ambigüedad es cultivar la capacidad de las personas o líder del negocio para cambiar de opinión y ajustar la metodología en marcha; cambiar de opinión siempre en función de lograr el objetivo no es un pecado, ser flexibles para involucrar nuevos pasos o procedimientos, controvertir, criticar e indagar, hacen del crecimiento empresarial una forma de construcción colectiva, que resulta retadora y apasionante.

María José Vengoechea
Presidenta de la Cámara de Comercio de Barranquilla

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