María Mercedes Moreno
Análisis

La erradicación productiva

La consolidación de un proceso productivo con coca sustituible, que genere ingresos vinculantes, busca que la erradicación sea rentable.

María Mercedes Moreno
POR:
María Mercedes Moreno
junio 29 de 2017
2017-06-29 08:31 p.m.
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La erradicación productiva consiste en dar un uso provechoso sustituible a la hoja de coca a erradicar, utilizándola para fabricar un producto en el que la materia prima coca se pueda reemplazar por otras plantas (según las especificidades regionales) para mantener la producción.

La consolidación de un proceso productivo con coca sustituible, que genere ingresos vinculantes y de largo aliento para el campesinado cocalero y no cocalero, busca que la erradicación sea rentable y no a cargo del Erario (autosostenible), deseable, viable, masiva, ambientalmente amigable y definitiva.

Se especula que unas 82.000 familias, unas 250.000 personas, subsisten directamente del cultivo de coca. Eduardo Díaz, director de la Agencia para la Sustitución de Cultivos Ilícitos, sostiene que Colombia tiene “1 billón de pesos destinados para sustitución de cultivos ilícitos”. La tarea es enorme y cualquier plata es insuficiente y no competitiva.

En el 2016, el Simci diagnosticó 69.000 hectáreas de coca; la cifra oficial que, según el Consejero para el Posconflicto, Rafael Pardo, es la que guía las políticas. En marzo del 2017, Washington contraatacó, sosteniendo que Colombia tenía 188.000 hectáreas de coca. Las mediciones de ‘drogas’ son generalmente especulativas por la clandestinidad y utilitarias a las pretensiones de presión: la llamada de Tillerson a Santos para ‘ver’ cómo se reanudan las fumigaciones.

Sea cual sea el número de hectáreas, esa coca se tiene que erradicar por química: cultivada con unos 27 agrotóxicos, asperjada con mezclas químicas por el Estado y destinada a un procesamiento contaminante para producir cocaína contaminada.

En aras de las perspectivas de consolidación de la paz, MamaCoca hace un llamado al Gobierno de Juan Manuel Santos y las instancias internacionales interesadas, para que inviertan en la investigación que se requiere para dictaminar científicamente qué usos productivos se pueden dar a esa coca.

Advirtiendo que la coca existente, por su alto contenido químico, no sirve para comestibles ni remedios, proponemos que se investigue la viabilidad de producir un pesticida con el tropano que existe naturalmente en la hoja de coca y en las raíces de las tantas otras solanáceas, con las que se podría sustituir la coca para mantener el socionegocio. Que se investigue el potencial de producir empaques de cartón liviano con el arbusto de coca sustituible por las tantas otras matas fibrosas de Colombia. Que se sopese el potencial de producir biomasa y fertilizantes con esa coca.

La erradicación productiva permitiría:

1.Garantizar la participación voluntaria de los cultivadores por ser este un/su negocio con un mercado de futuro, que, potencialmente, se podría articular a los mercados internacionales de comercio justo.

2.Vincular a los actuales cocaleros a la legalidad con proyectos que les permitan salir del asistencialismo y pasar a ser socios de un negocio.

3.Incluir la participación en estos procesos de no cocaleros con una parte de las plantas de sustitución, y así desincentivar que nuevos cultivadores lleguen al cultivo de coca en búsqueda de ser parte de los procesos.

4.Contribuir a aumentar el cultivo de otras plantas ajenas a la coca al sustituir la coca por otras para la prosecución de la producción.

5.Tener mediciones reales del número de hectáreas y cocaleros.

6.Medir con más precisión las existencias de hoja y constatar su erradicación y no desvío, al dar un uso final productivo a esas hojas y por su sustitución simultanea.

7.Producir un pesticida gradualmente orgánico y con baja toxicidad para entrar en la era ambiental y/o empaques sin talar árboles.

8.Contribuir a que el campesinado produzca los agroinsumos que tanto encarecen sus costos.

9.Superar buena parte de los escollos, enfrentamientos y riesgos de fracaso asociados a la actual modalidad de erradicación.

10.Competir para quitarle piso al narco.

La erradicación productiva requiere voluntad, investigación científica, un proyecto piloto, un plan de negocios, asistencia técnica y al mercadeo, el diseño de planes adaptados a las diferentes escalas geográficas y administrativas, y un marco legal que permita a Colombia emprender esta fórmula a nombre de la ciencia, tal y como previsto en las convenciones internacionales.

Complementariamente, proponemos que se reemplace la coca química por coca orgánica (indispensable al ciclo de vida de la región), exclusivamente en las zonas de las que es endémica e histórica, a fin de abrir caminos a la participación de: a) los guardianes indígenas de la coca con la producción de productos medicinales y alimenticios con coca; b) el Estado colombiano en la producción de cocaína medicinal; c) un proyecto piloto de producción estatal de cocaína de pureza mesurada como medida de salud pública para los usuarios recreativos de clorhidrato renuentes a abandonar su consumo y con miras a la contención de la expansión a nuevos consumos, y d) el campesinado en la producción con los debidos protocolos de pasta base para los consumidores, comprobadamente habituados (de basuco) y con el propósito de su desintoxicación gradual.

Paralelamente, se debe incentivar a las comunidades a sembrar las semillas de biodiversidad, huertas de cultivos de pancoger, modalidades para fomentar la soberanía alimentaria y formación en sostenibilidad ambiental y conocimiento de riegos para prevenir que prosiga la expansión del consumo de SPA.

Para incitar a la erradicación y evitar la resiembra, el proceso tiene que ser lucrativo, la sustitución simultánea y la proyección productiva de largo plazo a favor del empobrecido campesino colombiano.

Para regular y liberar la coca, y ejercer el control debido sobre sus derivados, primero hay que salir del atolladero del actual monocultivo químico.

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