María Sol Navia V.

Inversión: más claro, imposible

María Sol Navia V.
Opinión
POR:
María Sol Navia V.
junio 21 de 2016
2016-06-21 06:01 p.m.
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En días recientes, en un foro sobre el Valle del Cauca, César Caicedo, presidente de Colombina, respondió a la pregunta sobre el papel de los empresarios en relación con la paz, con una respuesta categórica y contundente: lo único que puede traer realmente la paz, independientemente de lo que pase o no en Cuba, es la inversión, el desarrollo. Más claro imposible. Y es que esta es una verdad fuera de toda discusión.

En cualquier área de actividad económica y productiva, la inversión es el eje que jalona el desarrollo y el crecimiento, no basta solo con la inversión estatal que, finalmente, depende de la dinámica del sector privado, el verdadero creador y productor de riqueza y el que aporta a través de impuestos, tasas y contribuciones los ingresos necesarios para el funcionamiento e inversión del Estado.

La inversión es el fundamento de la generación de empleo, requisito básico para la reducción de la pobreza, para la movilidad social, para incentivar el consumo que traerá nuevo crecimiento y desarrollo, además bienestar de a los hogares. Allí tenemos una luz amarilla, ya que datos dados a conocer en un estudio de Manpower muestran un decaimiento en el ánimo de contratación de nuevos empleos, señalando que solo el 11 por ciento de las empresas tienen planes para contratar nuevos puestos laborales, es decir, un neto entre el 18 por ciento que piensa incrementar sus plantas frente al 6 por ciento que planea recortarlas, el resto manifiestan que las mantendrán estables. Y lo más preocupante es que las grandes compañías, de más de 250 trabajadores, no tienen proyecciones de crear nuevos puestos laborales.

Cómo lograr atraer inversión tanto extranjera como local es punto clave para cualquier gobierno en el diseño de su política económica y social, y base fundamental para el desarrollo industrial, comercial y de servicios. Lo que hace atractivo a un país para potenciales inversionistas está fundamentado en tres pilares básicos: estabilidad jurídica y económica, capital humano y competitividad.

La volatilidad económica y la incertidumbre sobre cambios en la legislación, incluida la tributaria y laboral, y especialmente el régimen de propiedad, ahuyentan la iniciativa y ubicación de nuevas empresas. Propiciar la inversión, facilitar los procedimientos y trámites, y dar seguridad integral a los potenciales inversionistas son requisitos claves para avanzar en este frente.

Por tanto, no puede menos que preocupar el informe del Dane, publicado la semana anterior, que da cuenta de que la inversión en el primer trimestre del 2016 tuvo un decrecimiento del 3,7 por ciento, el mayor registrado desde el tercer trimestre del 2012. Igualmente, la información presentada por la Cepal, señalando que la Inversión Extranjera Directa en Colombia cayó 26 por ciento, la mayor de la región, por encima del bajón de Suramérica, que fue de 14 por ciento.

La economía está quieta, esperando lo que pase con la paz y la reforma tributaria. La paz no es solo si se va a firmar un acuerdo que termine con la marca ‘Farc’, sino en qué condiciones y qué sigue después. Las reglas nuevas que se están fijando, siguiendo los planteamientos que este grupo criminal trazó desde el principio, como elevar los acuerdos a rango constitucional, no pueden menos que crear zozobra e inducir a posponer proyectos e inversiones. Al país y al mundo hay que darles claridad y confianza para que la inversión realmente florezca y podamos tener desarrollo y paz en nuestra patria.

María Sol Navia
Exministra de Trabajo
msol.navia@gmail.com

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