María Sol Navia V.

Un empresario con compromiso social

María Sol Navia V.
Opinión
POR:
María Sol Navia V.
febrero 19 de 2016
2016-02-19 07:27 a.m.
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Hoy, cuando se critica duramente la llamada ‘puerta giratoria’ entre los sectores público y privado, por cuenta de la corrupción desaforada que ha llevado a que muchos empresarios, o ‘supuestos empresarios’, aprovechen la oportunidad de trabajar en el ramo público solo para su propio beneficio y el de sus empresas, para repartir contratos entre sus amigos o beneficiarse de las adjudicaciones que hacen, es importante rescatar ejemplos dignos de destacar y seguir, como el caso de Manuel Carvajal Sinisterra.

Un empresario visionario, que construyó las bases de una gran empresa multinacional o multilatina, como suelen llamarse hoy, pero que tuvo siempre en la mira el país y su región, el Valle del Cauca. Con esa concepción participó en el gobierno como ministro de Minas y de Comunicaciones, cargos desde los cuales gestionó proyectos y creó empresas como Ecopetrol, sin perder el norte del objetivo superior: ‘el desarrollo del país’.

En el Valle del Cauca también fue líder de proyectos sociales y empresariales, entre ellos la creación de la CVC, los cuales marcaron no solo un hito en el empuje de esta región, sino que abrieron camino para un próspero desarrollo empresarial. En el campo social promovió con su familia la creación de la Fundación Carvajal, modelo de gestión social y pionera en instituciones de su tipo en Colombia, cuyos beneficios han cubierto varias generaciones de caleños y han impactado a toda la región y al país, desarrollando programas y proyectos sociales que han sido difundidos aun internacionalmente.

En el mundo económico y productivo, le infundió dinámica e innovación a una compañía que iniciaba su trasegar por el panorama industrial de la región y del país, y sentó las bases de una estirpe familiar empresarial con hondo sentido de responsabilidad social, característica que ha distinguido por más de 100 años a esta organización, cuyo respeto por el ser humano, sus trabajadores y los principios y valores, han sido su sello distintivo y han servido de modelo para empresarios y compañías en el país.

Este caso nos muestra con total claridad cómo es posible participar como empresario y ejecutivo del sector privado, en la gestión gubernamental, de forma transparente, y cómo no es nocivo, sino que puede ser altamente beneficioso y enriquecedor en el quehacer público, la experiencia y el conocimiento profundos de la actividad privada.

Ojalá, en la etapa que atravesamos, en la que la corrupción ha llegado a los límites más aberrantes y vergonzosos, donde casos como Reficar hacen cimbrar los cimientos mismos de la sociedad, existieran muchas personas con las capacidades y la visión de Manuel Carvajal, dispuestas a prestar sus servicios y aportar sus conocimientos, aptitudes y capacidades al desarrollo y al gobierno de un país que pide a gritos liderazgos honestos que nos saquen adelante en el oscuro panorama que estamos enfrentando

Colombia y el Valle del Cauca deben mucho a Manuel Carvajal, así como a quienes continuaron por la senda de crear empresa, de traspasar fronteras, de crear empleo y riqueza, y que llevaron a la Organización Carvajal a las posiciones de liderazgo.

Y de la misma manera al funcionario público probo, orientado a mejorar la sociedad, como requisito indispensable para un entorno favorable a las comunidades y a las empresas.

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