María Sol Navia V.
columnista

Explosión de candidatos presidenciales

Cuando no hay una ideología definida, no existe claridad sobre como orientar el desarrollo de un país.

María Sol Navia V.
POR:
María Sol Navia V.
noviembre 21 de 2017
2017-11-21 08:52 p.m.
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A la fecha, han manifestado su interés en ser candidatos presidenciales más de 40 o 50 colombianos, la mayoría por firmas, y unos muy pocos en representación de partidos políticos.

¿Cómo interpretar este fenómeno? Nunca habíamos vivido una situación tan extraña y preocupante, ya que es símbolo de varias cosas. Llama la atención, en primer lugar, el hecho de que, así como hay candidatos y candidatas con preparación y experiencia, también se incluyen muchos que realmente no reúnen requisitos para aspirar a dirigir un país y menos en la difícil coyuntura social, política, ética, y económica que atravesamos.
Parece que se ha perdido la noción de las proporciones y la responsabilidad, a lo que se suma que a partir de la Constitución del 91 se eliminaron algunos requisitos para ser presidente de la República y solo se mantienen el ser colombiano de nacimiento, ciudadano en ejercicio y mayor de 30 años; ya no se exige ni ser profesional, ni ningún tipo de experiencia, por lo cual cualquier persona tiene el derecho de lanzarse como candidato.

Esta proliferación de candidatos muestra, en varios y varias de ellos, la ausencia total de ideologías, así como de identidad con las orientaciones de un partido; cada candidato se acomoda, en su mejor conveniencia oportunista, al partido o movimiento en el cual crea que puede tener opción, y en muchas ocasiones han pasado por diferentes partidos y campañas. Cuando no hay una ideología definida, no existe claridad sobre como orientar el desarrollo de un país y es difícil tener una visión de futuro colectivo acorde con sus convicciones, que permita al votante confiar en la consistencia de sus políticas.

Por otra parte, y quizá uno de los más graves trasfondos de esta situación, es el desprestigio y desinstitucionalización de los partidos. Estos son parte de la estructura democrática de una nación y cuando están institucionalizados, estructurados y con definiciones claras de principios, avalan, en la mayoría de los casos, la responsabilidad en el manejo de los asuntos públicos y el papel como canales de comunicación entre la población y los poderes Ejecutivo y Legislativo.

Todos los candidatos proponen cosas similares: enfrentar la corrupción, equilibrio fiscal, generación de empleo, lucha contra la pobreza, pero muy pocos dicen realmente ‘cómo’.
Debemos exigir y solo tener en cuenta a los candidatos que presenten los CÓMO de manera sólida y coherente; es muy fácil plantear un programa de gobierno con enunciados como lucha contra la corrupción, crecimiento, educación con cobertura y calidad, pero lo importante es sustentar las estrategias, acciones e indicadores para medir el cumplimiento de las metas, y presentar el costo de cada programa y cómo se va a financiar, pues es hay que tener presente que la situación fiscal del país es preocupante, siendo este uno de los temas graves a corregir, y, ello, el anuncio de planes y programas sin claras fuentes de financiación, no es posible, ni coherente.

De la misma manera, presentar las políticas que apoyarán a las empresas en la mejora de la competitividad, la producción, las exportaciones y la generación de empleo formal y estable. En cuanto a educación, puntualizar los programas atinentes a las necesidades del mundo actual: interconectado, tecnológico y en evolución acelerada; y lo más importante, como recuperar la ética y los valores de la sociedad. El problema de la corrupción no es tanto de normas, como de costumbres y principios.

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