María Sol Navia V.

La confusión se acrecienta

María Sol Navia V.
Opinión
POR:
María Sol Navia V.
agosto 12 de 2014
2014-08-12 01:41 a.m.
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Los hechos parecen estar dando la razón a quienes hemos desconfiado del proceso de paz y especialmente de la credibilidad que pueda darse a las Farc. Los actos demenciales cometidos por este grupo en días recientes solo confirman que no merecen ninguna credibilidad y que sus intenciones distan mucho de ser transparentes.

En los últimos días, han asesinado a dos niños de dos y tres años, envenenado acueductos, derramado petróleo, contaminado los ríos y están dilapidando nuestros recursos sin tener en cuenta que gran parte de los ingresos de Ecopetrol y las regalías petroleras son para el Estado, con los cuales atiende necesidades de las comunidades.

Los avances anunciados en las negociaciones -de los cuales no tenemos información concreta- no han servido para una racionalización de la forma de actuar de ese grupo armado insurgente, sino que, por el contrario, parecen impulsarlo a mostrar que tiene más fuerza de la real, golpeando a sectores indefensos, como a un niño de dos años en su cuna y a su familia, o poblaciones enteras, contaminando sus ríos.

Pero no contentos con esto, pretenden enredar más las cosas, pidiendo que sean declarados víctimas del conflicto. ¿Cuál conflicto? El que ellos han generado desde hace 50 años con sus atrocidades, asesinatos, torturas, etc. No fue el Estado el que inició el conflicto, ni hemos sido los ciudadanos, que por años hemos padecido el flagelo de su terror y desprecio por la vida, fueron todos esos delincuentes, que mes a mes y año a año avanzaron por los terrenos de la ilegalidad y la delincuencia, hasta convertirse en los mayores traficantes de droga y violadores de los derechos y la dignidad humana.

Hoy pretenden colocarse al mismo nivel de nuestro Ejército y que sean considerados víctimas. El Ejército colombiano es una institución reconocida, legal, contemplada en la Constitución y las leyes y que ha defendido con honor nuestra vida. Pese a algunas desviaciones de personas no deseables, que deben ser sancionadas según la ley, la institución y sus miembros son ampliamente respetados y aparecen siempre como uno de los estamentos más admirados en Colombia. Las Farc, Eln, Auc y grupos similares de izquierda o derecha son delincuentes armados que no representan al país, son los más repudiados y a quienes el Ejército ha combatido en representación del Estado, del Gobierno y en defensa del pueblo colombiano y las instituciones. Por Dios, no los comparemos, no permitamos que tengan rangos similares, esto sería un grave desafuero.

El señalar que la guerra es entre combatientes agrava más esta situación y les da mayor pie a las Farc para considerarse en igualdad con el Ejército. Ellos son combatientes irregulares, hacen atrocidades por encima de cualquier norma de derecho nacional e internacional, no respetan niños, ancianos, población civil, ambulancias, escuelas, viviendas, etc. El Ejército tiene normas y respeta procedimientos y población, y si hay desviaciones o desafueros, los responsables deben recibir las sanciones respectivas.

¿Con qué cara se atreven los dirigentes de las Farc a decir que ellos no han causado víctimas y que no se arrepienten de nada? Que ha sido el conflicto, pero insisto ¿quién ha generado el conflicto? Todas sus acciones y declaraciones solo producen un gran desconcierto y confusión y nos llevan a pensar que están jugando con el Gobierno y con nosotros, a punto tal que la opinión ciudadana ya empieza a reflejar su incredulidad en la posible firma de un acuerdo y en las condiciones del mismo.

María Sol Navia

Exministra de Trabajo

msol.navia@gmail.com


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