María Sol Navia V.

‘El voto, un acto de responsabilidad’

Asumamos el compromiso que tenemos con la gestión pública: elegir bien a nuestros gobernantes.

María Sol Navia V.
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María Sol Navia V.
julio 24 de 2011
2011-07-24 03:41 p.m.
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El alarmante grado de corrupción que nos cooptó de manera apabuyante es algo supremamente doloroso y vergonzoso.

Las alarmas que se han encendido deben servirnos no tanto para lamentarnos, sino especialmente para tomar conciencia de nuestra responsabilidad con relación a estos hechos y las nefastas consecuencias que están trayendo al país.

Creemos que por no ser actores directos de las actos vandálicos, por no participar en el festín de contratos mal obtenidos o mal adjudicados, o en otro tipo de participaciones inmorales, fraudulentas y de grandes réditos monetarios, no somos responsables ni corresponsables; pues sí, somos responsables indirectos y si se quiere, en gran medida, también directos, porque no estamos asumiendo el compromiso que tenemos con la gestión pública, empezando por el más inmediato, que es responsabilidad de todos: elegir bien a nuestros gobernantes.

Algunos de los gobernantes de todos los niveles: nacional, regional y local, así como de nuestros legisladores y de los cuerpos colegiados de las administraciones regionales son los que están participando conjuntamente con grupos privados organizados para saquear al Estado, de este desafuero.

Estamos en medio de un proceso electoral supremamente importante, las elecciones de alcaldes, gobernadores, diputados y concejales.

Todos estos funcionarios tienen injerencia en el manejo de inmensos recursos y presupuestos alimentados por impuestos, contribuciones, regalías, transferencias, entre otros.

Dineros que deben estar destinados a mejorar la calidad de vida de los habitantes de cada uno de los departamentos y municipios, atender las necesidades básicas, mejorar la infraestructura y los servicios públicos, propender por una mayor competitividad de las regiones para pujar por inversiones y desarrollos, por atraer empresas que generen empleo y contribuyan a crear riqueza en sus poblaciones.

Pero sucede que estos ingentes recursos se están repartiendo en los bolsillos de unos grupos de corruptos de todos los sectores y pelambres.

Estas elecciones son nuestra responsabilidad, las grandes bandas quieren apropiarse aún más de las administraciones para continuar e incrementar su saqueo.

Elijamos bien a nuestros representantes, todos los ciudadanos y especialmente los dirigentes de partidos y movimientos políticos, somos los grandes responsables de nuestro futuro: es nuestro y de nuestros hijos y nietos, votemos, pero votemos por los que estamos seguros son honestos y capaces.

Los partidos tienen que mirar primero el interés general, la salvación de nuestras ciudades y regiones antes que el interés partidista o de grupo. Unámonos alrededor de los buenos candidatos, que en la mayoría de los casos los hay, pero los dineros de la corrupción no los dejar llegar.

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