Mario Hernández Zambrano

La política no está cumpliendo su tarea

Mario Hernández Zambrano
Opinión
POR:
Mario Hernández Zambrano
junio 08 de 2016
2016-06-08 10:20 p.m.
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Cada mes, las empresas y los trabajadores colombianos pagan su aporte a la salud en una proporción del 12,5 por ciento de los salarios, y lo hacen sagradamente, en espera de que puedan recibir la prestación del servicio como corresponde.

Sin embargo, la realidad es triste: todos los días se escuchan casos dramáticos sobre la atención por parte del sistema de salud, así como denuncias sobre corrupción y malos manejos. En la mayoría de esas denuncias, se comprueba o sospecha, con fundamento, que está presente un grupo político o uno de sus dirigentes. Y la gente observa que no pasa nada.

El descaro llega a extremos. Gracias a la valentía de una maestra de escuela en un pueblo de la Costa, se destapó uno de los más inhumanos episodios de corrupción: un contratista manipulaba la información para engañar que entregaba a los niños las raciones de alimentación diarias. La foto comprobó que no era cierto, y así se descubrió lo que era una práctica general en muchas zonas del país. ¿Y qué pasó? La verdad, nada importante. Finalmente, los políticos regionales lograron que el Gobierno Nacional les girara más plata y se olvidó el asunto. Lamentable.

En todas partes del mundo las maniobras de la clase política son pan de cada día, pero hay una idea clara de que ‘quien la hace la paga’, cuando se trata de los recursos públicos y se aplica al máximo la teoría olvidada de Mockus: los dineros de los contribuyentes “son sagrados”. En el caso particular de la salud, la responsabilidad es mucho mayor, pues está en juego la vida. España es un ejemplo para imitar.

Uno quisiera quedarse con la definición de la Unesco, que dice que “la política es la ciencia de la convivencia humana”, pero por culpa de los que la ejercen, surge la duda de si quedarse mejor con la idea del escritor norteamericano Mark Twain, quien dijo que los políticos “son la única clase delictiva por naturaleza”.

El expresidente español Felipe González, dijo, hace un tiempo, en una de sus visitas a Colombia que “la corrupción mina la democracia”, al referirse a la diferencia que hay entre “vivir de la política” y “vivir para la política”. Es la diferencia entre tener y no tener principios. Porque la mayoría de nuestros políticos viven del ‘de’ es que la política está mal aquí, y explica por qué los partidos y el Congreso de la República lideran, de abajo hacia arriba, la peor imagen y reputación de las instituciones.

Nuestros políticos no pueden seguir jugando con el país por más poderosos que se crean, cuando en la realidad son débiles y vulnerables, pues su credibilidad la pueden perder con gran facilidad si la gente los descubre. Mientras eso pasa, les pueden hacer mucho daño al país, porque por su culpa la ciudadanía le puede quitar la legitimidad, la aceptación y el acatamiento al orden y a las normas. Esto es muy grave. Ocurrió en Venezuela, y el costo ha sido muy alto.

La polarización que vive el país tiene buena parte de explicación en la incapacidad de nuestros políticos para cumplir una de sus funciones básicas, cual es la de buscar acercamientos para construir consensos. Es inaudito que haya más acuerdo en la anarquía de las redes sociales.

Así, se entiende por qué no funciona la salud en Colombia: los políticos que fueron elegidos para defender los intereses de la gente, están en otra cosa: viviendo de la política, no para ella.

Mario Hernández Zambrano
Empresario exportador
mariohernandez@mariohernandez.com

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