Mario Hernández Zambrano

Los motivos del desgano nacional

Mario Hernández Zambrano
Opinión
POR:
Mario Hernández Zambrano
mayo 25 de 2016
2016-05-25 08:54 p.m.
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No es difícil reconocer y aceptar que los colombianos están pasando por una etapa de desgano y desconfianza, que incluso llega al punto de creer lo que pasó en el cuento de García Márquez: “algo muy grave va a suceder en este pueblo”. De tanto repetirlo ocurrió.

Es evidente que esas expectativas negativas, que se evidencian en todas las investigaciones de opinión, tienen elementos que las sustentan, así los indicadores objetivos no den para tal pesimismo. En particular, las cifras económicas del país no son las mejores ni las que se quisieran, aunque tampoco son calamitosas.

Sin embargo, los elementos asociados a dicho desgano, más a factores subjetivos que a otro tipo, están ahí y en su interior también se pueden encontrar otros relacionados con factores externos. En su conjunto, producen parte de dicho estado de ánimo negativo.

El primero de estos elementos es la crisis general que están viviendo los países vecinos, fundamentales para Colombia aunque su impacto directo no sea tan grande y el país tenga capacidad para amortiguar el daño.

Lo que está pasando en Venezuela es muy grave y, por más que no queramos, en nuestro país tiene efectos notables; luego está la crisis de Ecuador, que se agudizó con el terremoto de días pasados; también cuentan la inestabilidad política y la caída económica de Brasil, así como los recientes ajustes de Argentina. Estas circunstancias regionales no son cosa de poca monta, y su consecuencia es que el crecimiento esperado para la región es de cero para este año.

Ahora bien, en la casa también hay factores perturbadores. El primero quizá tiene que ver con la poca credibilidad en la que ha caído el proceso de paz en La Habana, tal vez por la desinformación misma que lo involucra y porque no se entiende por qué el Congreso de la República aprueba una reforma constitucional cuyo contenido nadie conoce. Es como si uno girara un cheque en blanco a alguien que en no pocas oportunidades ha incumplido, solo por el hecho de evitarse problemas; ese alguien es la guerrilla. Los colombianos de a pie sienten miedo.

El segundo factor perturbador es el hecho de que un país le cierre la frontera a otro porque considera indeseable a su vecino. Desde agosto pasado, el Gobierno de Venezuela decidió expulsar a muchos colombianos de su territorio y cerrar el paso terrestre hacia nuestro país, y la realidad es que la actitud de esta parte ha dejado mucho que desear. Después de esa determinación, Panamá cerró la frontera mientras que nuestro Gobierno, inexplicablemente, aplaudió la resolución. Sin duda, esto trae una gran dosis de pesimismo.

Es sorprendente la poca credibilidad que han alcanzado las instituciones en el país, situación que nutre más ese clima de desgano: ni los partidos políticos, ni el Congreso, ni el Gobierno y sus ministros gozan de una aceptación regular entre los ciudadanos.

En otros casos, la corrupción y desidia parecen enquistarse sin que haya una respuesta contundente: Reficar, el descarado robo de la alimentación de la comida de los niños, las calamidades en La Guajira y Chocó, la justicia desacreditada, la policía y sus serios problemas, organismos como la Fiscalía y la Procuraduría que no están dando el ejemplo que se supone deben dar, y una sensación de que todo se compra y se vende, acaban por aumentar la desesperanza.

Colombia necesita actuaciones concretas que superen los discursos y las promesas para que la gente vuelva a creer. Shakira lo dijo así: “¿cómo vamos a tener paz en un país donde mueren niños de hambre? Ellos deben ser nuestra prioridad máxima”.

Mario Hernández Zambrano
Empresario exportador
mariohernandez@mariohernandez.com

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