Mario Hernández Zambrano
columnista 

Hacia un nuevo modelo productivo

Colombia no puede seguir por el camino fácil de exportar materias primas básicas para que otros le agreguen valor, cuando eso se puede hacer aquí.

Mario Hernández Zambrano
Opinión
POR:
Mario Hernández Zambrano
septiembre 05 de 2016
2016-09-05 08:21 p.m.
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A finales de los años 80, cuando se inició la internacionalización de la economía colombiana, el debate se centró en la necesidad de una política de transformación productiva como condición para que Colombia ganara competitividad en el mundo global. Al país vino uno de los más importantes estrategas, Michael Porter, quién en su libro La ventaja competitiva de las naciones resalta la diferencia entre la ventaja comparativa tradicional y la ventaja competitiva como fuente de riqueza.

Las reformas macroeconómicas son un elemento necesario, pero no suficiente, pues tienen igual o mayor importancia los fundamentos microeconómicos del desarrollo, sustentados en la estrategia, recursos y políticas empresariales para ser más competitivas. En el país, Porter asesoró un proyecto en tal sentido, bajo el rótulo de ‘Informe Monitor’.

En ese momento, como ahora, China estaba en el centro de las miradas, con una gran diferencia, era la época en la que el gigante asiático competía exclusivamente con el precio de sus productos. Pero esa etapa ha concluido y hoy pasó de ‘hecho en China’ a ‘creado en China’, liderado por lo que sí es la verdadera ‘nueva economía’: la tecnología puesta al servicio del sector productivo, un cambio dramático en favor de la innovación, única salida, pues la competencia por el mercado es brutal.

Y aquí, ¿hemos hecho la tarea? Responder con un no rotundo es injusto, pero el hecho de que hoy estemos queriendo hacer lo mismo de hace 25 años, con otro discurso, produce desazón y desconsuelo. Por ejemplo, no hemos realizado nada significativo en materia de exportaciones frente a lo que teníamos en ese momento, y las ventas sigue concentradas en los mismos productos sin agregar valor. La clave está en diferenciarse, pues los consumidores están abiertos a probar nuevas cosas y dispuestos a pagar mejor.

La introducción al Perogrullo enseña que exportar es clave, pero también lo es satisfacer las necesidades del mercado local con clientes cada día más sofisticados y exigentes, quienes pagan por calidad e innovación, sin importar la procedencia. Ahí es donde está la capacidad para competir. Y esto no se hace por la vía de la protección frente a la competencia, sino estimulándola, y los mismos empresarios deben ser conscientes de que es así.

La tasa de cambio, que se revaluó por más de una década, fue un factor que afectó la base productiva nacional, pero hoy es un aliciente para exportar y, a la vez, una protección para la producción, pues encarece las importaciones, favoreciendo la demanda de bienes nacionales, siempre y cuando tengan capacidad de competir.

Colombia no puede seguir por el camino fácil de exportar materias primas básicas para que otros le agreguen valor, cuando eso se puede hacer aquí y apropiarse de esa riqueza.

Y no es solo en el caso de las industrias del petróleo y los minerales, en los que la tecnología juega un papel determinante –y no tenemos acceso a ella o es muy costosa–, sino que hay muchos otros renglones en los que se requiere una acción decidida del gobierno y las empresas para emprender un proceso de transformación productiva en la cual la cualificación del talento es fundamental. Es la agenda microeconómica común que hay que comenzar a llevar a la práctica, luego de varias décadas de plantearla y discutirla. Hay que seguir el ejemplo de China, India y Vietnam, entre otros, que dieron el salto que hoy los tienen adelante en competitividad.

Mario Hernández Zambrano
Empresario exportador
mariohernandez@mariohernandez.com

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