Mario Hernández Zambrano
COLUMNISTA

No hay que caer en los extremismos

Mario Hernández Zambrano
Opinión
POR:
Mario Hernández Zambrano
marzo 22 de 2016
2016-03-17 08:58 p.m.
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Recibí una comunicación del gerente de una empresa –de la cual soy cliente– en la que me dice, palabras más, palabras menos, que “debido a la crisis que enfrenta Colombia se ve en la necesidad de cerrar sus tiendas en Bogotá”.

La primera impresión que produce el mensaje es que, lamentablemente, se están yendo compañías de Colombia. Esto no es bueno, por razones obvias, en este caso en particular, es una cadena de tiendas que importa la totalidad de sus productos, y aunque, evidentemente, satisface la demanda de una clientela, en el mercado hay producción nacional que puede llenar el vacío u otros productos importados que cumplen ese objetivo.

Hay que decir la verdad cuando de negocios se trata. Sin duda, en un momento dado los asuntos macro afectan el rumbo de las empresas y pueden llevarlas al cierre, pero también se han presentado situaciones distintas. Esta es una de ellas, que se debe atribuir al riesgo natural que enfrentan los negocios: la tasa de cambio.

En tiempos de la revaluación de la moneda (dólar a 1.800 pesos), muchos negocios y compañías hicieron ‘su agosto’ con las importaciones, e incluso se cuentan con facilidad los casos en los que se cerraron plantas de materias primas porque resultaba mejor importar por el diferencial cambiario. Así, la industria manufacturera colombiana se volvió importadora, y con ello muy rentable. Por el contrario, comenzaron a sufrir las compañías exportadoras, pues perdieron capacidad de competir. La caída de las ventas externas en 36,6 a enero del 2016, explica la situación.

Ahora, las cosas han cambiado. Desde inicios del 2015, comenzó a acelerarse la tasa de cambio, alcanzando niveles sin precedentes (por encima del 60 por ciento), lo que varío radicalmente el panorama: se encarecieron los bienes y servicios importados y, por ende, subieron los precios al consumidor de esos productos, lo que hace que pierdan capacidad para competir.

Precisamente fue eso lo que le pasó a la empresa que menciono, lo cual tiene poco que ver con ‘los problemas del país’; y en ese sentido es que se debe hablar con claridad para no producir expectativas negativas más allá de lo real, pues si en esas nuevas condiciones el negocio no es rentable, la opción de no tenerlo es válida.

Colombia, como buena parte de los países de la región, está enfrentando problemas por causas externas e internas conocidas y que impactan negativamente su crecimiento y las variables de manejo. Los bajos precios de las materias primas, en particular del petróleo, han golpeado muy fuerte a los países emergentes que lo producen y que dependen, en buena parte, de sus exportaciones. Otros casos –también conocidos– de manejo del modelo económico, por ejemplo, Venezuela y Ecuador, o de inestabilidad política, caso Brasil, están produciendo mucho daño.

Claro que en Colombia hay preocupación por distintos asuntos, y existe un inconformismo creciente por el manejo que se le están dando a varios temas económicos y políticos, pues se nota una carencia o agotamiento de liderazgo en el timón nacional, que alimenta el desánimo. No obstante, las posibilidades de recuperación están ahí y los colombianos lo hemos demostrado muchas veces. Y así será ahora.

Mario Hernández Zambrano
Empresario exportador
mariohernandez@mariohernandez.com

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