Mario Hernández Zambrano

La importancia de reinventarse

La política, las instituciones, el modelo productivo, la formación educativa y la reglas de juego requieren encontrar la solución a los problemas.

Mario Hernández Zambrano
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Mario Hernández Zambrano
julio 09 de 2017
2017-07-09 07:38 p.m.
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El mundo de hoy es muy distinto al del pasado, es una máxima de un ‘curso’ de introducción a Perogrullo, al igual que el pregón de que hay que adaptarse al cambio. Y la secuencia es fácil: las reglas de juego y las exigencias de la sociedad, las políticas y los mercados cambian y aumentan los estándares, todo ello empujado por una frenética tecnología, y solo no hay una vía: estar ahí, como condición para seguir en el juego, y no solo sobrevivir, sino estar para arriba.

El controvertido Charles Darwin, científico naturalista, que revolucionó la ciencia con su teoría de la evolución frente a la religiosa creacionista sobre el origen de las especies, dijo que “No es la especie más fuerte la que sobrevive, ni la más inteligente, sino la que mejor responde al cambio”. En palabras sencillas, hay que reinventarse como condición, que va más allá de la simple adaptación.

Muchos países han dado ejemplo en ese sentido. Alemania, campeón en el último Mundial de Fútbol, y que ‘humilló’, nada menos que a Brasil, al ganarle 8-O, acaba de ganar la Copa Confederaciones (en Rusia) con un equipo de jugadores con edades inferiores a los 23 años, así como el Europeo sub-21.

Nadie discute que Alemania estaba antes entre los mejores del mundo, pero se adelantó al futuro. Puede que sea más fácil decirlo que realizarlo, pero lo que hizo fue reinventarse, en un ejercicio de tener claro el objetivo, y lo más importante, llevarlo a la práctica. Un modelo de ‘fútbol total’ que, al parecer, triangula desde abajo y sale con rapidez hacia el contrario –que deben entender los expertos en el tema–, y lo ejecutó a través de escuelas que los equipos profesionales montaron en coordinación con los colegios y escuelas de primaria desde el 2001. Ahora, 15 años después, están dándose los resultados para ejemplo del mundo. Eso no es azar.

Pero el fútbol es solo un ejemplo. Historias de reinvención se han dado también en varios de los países asiáticos, como China, Corea del sur y Japón, que han demostrado una gran visión para ajustar sus modelos sociales, políticos y económico a la nueva realidad, sin abandonar su identidad ni desconocer su historia, y sin otro objetivo que el progreso y la prosperidad de la gente, por encima de la misma ideología, si esta se opone al bienestar.

Reinventarse va mucho más allá que reaccionar, tiene como condición una visión, cuyos resultados más importantes no se dan en el corto plazo ni pueden ser cobrados por los políticos como un botín para las siguientes elecciones. También exige ejecutar, cosa que es más complicada. Como en toda empresa, hay victorias tempranas que indican que se va por el camino correcto, pero si se demuestra que es creíble, sostenible y participativo. Sin embargo, el gran propósito es a largo plazo.

Desafortunadamente, en nuestro país no parece que vamos en el camino correcto. Cuando el tema de la paz debe ser un objetivo nacional de largo plazo, lo hemos convertido en una apuesta electoral para quedarse con el gobierno en el 2018. Los políticos y dirigentes están siendo muy inferiores a ese objetivo.

Lo mismo pasa con la economía, que se ha reducido a defender o cuestionar unos indicadores puntuales cada mes, o cada trimestre, y a explicarlos de acuerdo a la conveniencia, cuando es claro que la política y las instituciones, el modelo productivo, la formación educativa y la reglas de juego, requieren reinventarse para salir del limbo en el que nos hallamos y encontrar la solución a los problemas que nos agobian.

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