Mario Hernández Zambrano
Columnista

La razón de por qué innovamos

Hace unas semanas fui testigo de una convocatoria de ‘emprendimiento’, en una querida ciudad del país.

Mario Hernández Zambrano
Opinión
POR:
Mario Hernández Zambrano
agosto 24 de 2016
2016-08-24 10:21 p.m.
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Hace unas semanas fui testigo de una convocatoria de ‘emprendimiento’, en una querida ciudad del país. Consistía en escoger a 1.000 supuestos emprendedores para darles dos millones de pesos a cada uno como capital semilla para que adelantaran proyectos.

Hasta ahí una gran idea. La elección la hizo la alcaldía y los recursos venían del Gobierno Nacional, de un programa de ‘innovación’ empresarial. El 90 por ciento de los supuestos ‘proyectos’ eran panaderías, almacenes de calzado, droguerías, peluquerías y cafeterías. La plata se entregó y el seguimiento solo consistía en que a los tres meses de operación debían enviar una carta a la alcaldía asegurando que el negocio estaba en funcionamiento. Y punto.

He destacado la dos palabras ‘emprendimiento’ e ‘innovación’ porque están de moda en nuestro país, y sirven para todo, como el caso comentado, que nada, pero absolutamente nada, tiene que ver con lo que en realidad representan esos conceptos, tan importantes en el mundo del desarrollo y fomento empresariales, y que además funcionan bien en muchas partes del mundo. En buena parte, los malos resultados de nuestras exportaciones tienen que ver con eso, pues aquí creemos que vender afuera es muy fácil, no que es un proceso que requiere pasar por todas las etapas de maduración hasta llegar a ese objetivo.

La realidad es que se necesita hacer mucho, así como contar con un gran apoyo de entidades como el Sena, Invima, Colciencias, Icontec y ProColombia, entre otros, en un trabajo coordinado y constante, del cual adolecemos. Acaba de salir el ranking de las 500 mejores universidades del mundo, y en el listado no aparece ninguna colombiana; no podía ser de otra manera.

En el país, los recursos que destina el Estado a investigación científica, concepto ligado a la innovación (no a monografías o estudios académicos), es de 0,3 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB). En Israel, una nación que tiene siete millones de habitantes, una sexta parte de la de Colombia, se gasta el 5 por ciento de su PIB, y tres de sus universidades están entre las cien mejores del mundo.

El asunto va más allá de las buenas intenciones, y se tiene que tener claro qué es emprender e innovar. De lo contrario, la respuesta no es otra que la realidad que están enfrentando nuestras exportaciones distintas a las tradicionales, que no es exagerado decir que no existen, o mejor que vendemos lo mismo de hace 30 años.

En Israel viven en conflicto desde hace mucho tiempo, y no se excusan en que por ese motivo no han progresado. La innovación en el sector agropecuario es ejemplar: cultivan papa criolla en el desierto, y en 36 horas la tienen en los supermercados de Europa. Además, estudian las tendencias del mercado para saber lo que está de moda, como pasabocas en los cocteles en Europa, y el cómo producirlos.

El gobierno de Santos tuvo la buena intención de poner a la innovación como una de las locomotoras del plan de desarrollo en su primer gobierno, pero a decir verdad no se hizo mayor cosa, por una sencilla razón: no tenemos claro lo que es innovación ni emprendimiento; creemos que es solo montar cualquier negocio.

Mario Hernández Zambrano
Empresario exportador
mariohernandez@mariohernandez.com

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