Mario Hernández Zambrano
COLUMNISTA

No tengo por qué presentar disculpas

Mario Hernández Zambrano
Opinión
POR:
Mario Hernández Zambrano
junio 23 de 2016
2016-06-23 09:06 p.m.
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Sin duda alguna es trascendental la firma del acuerdo entre el Gobierno y las Farc, para que no haya más bala en el país por parte de esa guerrilla. Noticia esperada por mucho tiempo, pues ese grupo nació en 1964 en el sur del Tolima y desde ese momento no ha parado el acoso bélico al país. Como dijo el rector de la Universidad Externado, Juan Carlos Henao, a esa gran notica solo le faltó estar acompañada de un triunfo de la selección frente a Chile.

De acuerdo con la información disponible y las imágenes vistas en La Habana, lo más importante hasta aquí se concentra en dos palabras, ‘definitivo’ y ‘bilateral’. Para la primera, el sinónimo más cercano es ‘inamovible’, lo cual quiere decir que las Farc nunca más volverán a disparar, secuestrar, volar torres de energía y oleoductos, extorsionar y atacar pueblos y a la Fuerza Pública. ‘Bilateral’ significa dos lados: el Estado (Ejército y Policía) y Farc. Se supone que ninguna de las dos partes dispararán entre sí en las 22 zonas de despeje (veredas) autorizadas.

En los anteriores términos, y dados los antecedentes, tiene toda la lógica que muchos colombianos de carne y hueso que han vivido el conflicto y sufrido la violencia, tengan una metódica duda y desconfianza sobre la voluntad y sinceridad de la guerrilla para cumplir lo firmado. Esa actitud no se extiende al gobierno del presidente Santos, cuya ansiedad por alcanzar el objetivo hace creer que exagera en las concesiones, lo cual es entendible.

Hay que aclarar que lo firmado en Cuba no es el acuerdo final, sino un paso clave que se puede asimilar al ‘comienzo del fin’. Esto porque muchos pueden creer que desde el otro día de la emotiva reunión arranca el cese final del fuego, la dejación de armas y la reinserción de los guerrilleros a la vida civil. Solo con el paso de los días y las señales, cada vez más reales, los colombianos pueden ir creyendo que esto es posible. De lo contrario, ese excepticismo se mantendrá, así los políticos de todos los lados hagan su proselitismo de acuerdo con sus ideas.

Hay un punto que merece toda la atención para que lo que se pacte finalmente sea bien recibido por el país: la manera como se va a financiar el llamado ‘posconflicto’, cuya definición y alcance deberá ser muy clara y contundente para evitar que sea objeto de oportunismo y de ‘pesca en río revuelto’. No todo lo que necesitan las regiones debe meterse como parte de lo que se debe financiar, como tampoco todos los programas de gasto se pueden atribuir al proceso, como si en el país no se hubiera hecho nada.

El jefe de la guerrilla, ‘Timochenko’, le respondió al presidente Santos que todavía “falta pelo para moño” sobre la fecha del acuerdo final. Hay que aceptar que en una negociación hay dos partes, pero también él debe entender que la paz es un derecho de los colombianos, al que ese grupo y otros, con distintas ambiciones, se han cruzado e impedido alcanzarlo. Los de este lado no somos perfectos y hemos cometido errores, pero el daño lo han hecho ellos.

¡Por eso…, no voy a presentar disculpas a las Farc!

Mario Hernández Zambrano
Empresario exportador
mariohernandez@mariohernandez.com

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