Mario Hernández Zambrano

Ni ‘tapar’ ni dar ventaja a los problemas

Mario Hernández Zambrano
Opinión
POR:
Mario Hernández Zambrano
febrero 24 de 2016
2016-02-24 11:45 p.m.
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Hay que reconocer que el país no está pasando por un buen momento en distintos campos, y el error más grande y grave sería tratar de ocultar los problemas, pues no solo se pasa la oportunidad de encontrar las soluciones en el momento oportuno, sino que la gente pierde la credibilidad sobre las instituciones comprometidas, y luego recuperarla es mucho más complicado.

Lo ocurrido en la Iglesia católica ilustra bien el asunto. Creyendo que ocultar los escándalos era el camino para salvar a la herencia de Cristo, las jerarquías decidieron proteger a muchos de los infractores, lo cual fue un gran error, ya que los feligreses lo consideraron como un fraude contra sus creencias.

Por fortuna, llegó el papa Francisco, quien sin dudarlo inició la purga, expulsó a los culpables, sin consideraciones de rango, pidió perdón y asumió el costo. El resultado es que la gente volvió a creer y a tener fe. La mejor demostración de ello es que hoy es un líder seguido y admirado en todo el mundo. No es solo por su amabilidad y buenas maneras, sino por su claridad y acción.

No es fácil para los gobernantes reconocer los errores y asumir la responsabilidad, pues la costumbre parece mostrarles que es válido aplazar las decisiones o tomar acciones en otros frentes para entretener a los ciudadanos con la idea de que olviden el problema y terminen en otras discusiones. Los asesores y ‘magos’ de la imagen y del marketing político son expertos en recomendaciones de este tipo, porque tienen una visión muy mediática de los temas, pero poca perspectiva de los asuntos de gobierno y de Estado, que van mucho más allá de esas consideraciones tan básicas. No hay que equivocarse o creer que la gente es ingenua, más de la cuenta. Obrar así solo genera rabia y broncas mayores.

Por encima de cualquier consideración personal, uno quiere que al país le vaya bien, y para cumplir ese propósito al Gobierno le tiene que ir bien, y entre las precondiciones está que genere confianza y credibilidad, ya que hay compromiso para enfrentar los problemas; que se hable con franqueza y haya responsabilidad por parte de los que tienen a su cargo los asuntos del Estado. Y si se cometen errores, hay que hallar a los culpables y obrar en consecuencia, asumiendo el costo.

Sencillo, así resulte más fácil decirlo que hacerlo. No se puede llegar al extremo de que la gente pierda la confianza en la Policía como instrumento de seguridad civil, función muy distinta a la del Ejército. Para ello no hay que equivocarse: la solución de los problemas que enfrenta hoy no está en ‘taparlos’ o creer que se puede desviar la atención usando distractores, sino en actuar con contundencia y sin contemplaciones. Así, los ciudadanos entienden que la voluntad es absoluta, que se está defendiendo al órgano policial y depurando a los elementos que lo están maltratando.

Lo mismo se aplica a otros temas. Lo que está pasando con los niños indígenas en La Guajira, con la escasez de alimentos y de agua potable, con el zika y con las explotaciones mineras ilegales, no debe dejar duda de que la acción del Gobierno es contundente. Eso es lo que se llama gobernabilidad.

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El proselitismo armado de la guerrilla en El Conejo (La Guajira) no se entiende sino como un acto torpe de provocación. A ese grupo poco o nada le importa la buena voluntad del Gobierno, y de paso es otro golpe a la ya maltrecha confianza de los colombianos en el futuro de la negociación. ¡Que digan de una vez por todas lo que pretenden!

Mario Hernández Zambrano
Empresario exportador
mariohernandez@mariohernandez.com

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