Mario Hernández Zambrano
Columnista

Una historia que no se ha escrito

Una encuesta de Gallup lo muestra que en el económico Trump registra una leve imagen positiva.

Mario Hernández Zambrano
Opinión
POR:
Mario Hernández Zambrano
febrero 28 de 2017
2017-02-28 09:27 p.m.
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“Una palabra resume los logros de nuestro país: milagroso. Desde hace 240 años, un periodo que suma tres veces mis días en la tierra, los americanos han combinado el ingenio humano, el sistema de mercado, una marea de inmigrantes talentosos y ambiciosos, y el imperio de la ley para conseguir una abundancia, que está más allá de cualquier sueño de nuestros antepasados… No necesitas ser economista para ver lo bien que ha funcionado nuestro sistema”.

Con ese claridad y contundencia, y pese a sus 86 años de edad, Warren Buffett –considerado el inversor más cotizado de Estados Unidos– se dirigió a sus accionistas y, de paso, le recordó al presidente Donald Trump el importante papel que los inmigrantes han tenido en el ‘milagroso’ desarrollo de ese país, a los que el mandatario ha tomado como estandarte de su ‘América primero’, con su estilo agresivo y desconsiderado.

En el fondo, Buffett reivindica una frase que se se popularizó en Estados Unidos en la campaña que llevó a Clinton a la presidencia: “es la economía, estúpido”, que denota el pragmatismo de sus ciudadanos y que, sin duda, fue muy efectiva en lo que Trump hizo como candidato y por lo que logró el apoyo de mucha gente, pues le prometió a los empresarios una rebaja de los impuestos y a la gente una recuperación del empleo y de las condiciones reales de vida. Y eso es lo que al ciudadano le importa, más allá de asuntos como la política exterior, la Otan, o la carrera armamentista, que se sabe son asuntos cuyo impacto es de largo aliento y no afectan el momentum del que hablan los americanos.

Sin duda, Obama le entregó a Trump una economía en buen estado, muy distinta a la que recibió el demócrata hace ocho años, pero el celo por acabar con todo el pasado, que considera un desastre, lleva al magnate a apropiarse peligrosamente de todo, pues sabe que es la situación económica la que demostrará si su gestión es o no exitosa. Una apuesta peligrosa y riesgosa.

Por lo menos en el corto plazo, parece que le está saliendo a su favor. La Bolsa de Nueva York ha subido más de 10 por ciento y rompe récords cada día, la desregulación bancaria frente a lo que puso Obama en el 2008 y la prometida reforma fiscal, han impactado los negocios y -por ejemplo- los permisos para construir casas han subido 5% y las peticiones de subsidios de paro han caído a mínimos en 40 años.

Aunque no es creíble que eso se haya dado en solo un mes de gobierno, Trump lo cobra como suyo, como lo dejan ver las encuestas. Una de Gallup, que mide lo que se piensa de Trump en cuatro temas (economía, inmigración, comercio exterior y relaciones externas), solo en el económico la relación entre positivo (48%) y negativo (47%) lo favorece. El paso del tiempo dirá qué tan sostenible sobre las finanzas públicas es el aumento ofrecido del gasto público en infraestructura y una rebaja de impuestos, montando sobre un eventual mayor crecimiento de la economía.

¿Cuánto tiempo tendrá Trump para mostrar resultados concretos, más allá de la volátil especulación en bolsa, en el entendido de que hay asuntos como la reforma de impuestos que no se aprueban rápidamente y su impacto tampoco es inmediato? La historia está por escribirse.

Mario Hernández Zambrano
Empresario exportador
mariohernandez@mariohernandez.com

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