Mario Hernández Zambrano

El amor por las cosas más simples que hacen la vida…

Independientemente de las consecuencias legales y políticas que para una sociedad implica el estado de salud de un presidente de la República, un alcalde de ciudad grande o pequeña o un funcionario público, hay aspectos a los que poco o cero atención se presta, y que trascienden el debate.

Mario Hernández Zambrano
Opinión
POR:
Mario Hernández Zambrano
octubre 17 de 2012
2012-10-17 02:14 a.m.
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Son los asuntos que tienen que ver con la realidad humana, con la vulnerabilidad que siempre estará presente, a pesar del poder que se tenga con la vida misma… con el amor hacia los demás, al trabajo y a la búsqueda permanente de tranquilidad del deber cumplido, sin importar el escenario que lo valide: padre de familia, profesional, gerente, funcionario público, profesor, obrero o ama de casa.

Son muchos los ejemplos y testimonios de vida que muestran la presencia de la debilidad humana y hacen reflexionar sobre la realidad, más simple de lo que se proclama, pero a la vez más profunda. Uno de los últimos fue el del fundador y dueño de Apple, Steve Jobs, que precisamente cumple un año de fallecido. Muchas veces pregonó su carácter humano, y por más dinero y sabiduría no logró superar el cáncer que finalmente lo derrotó. Hoy, la empresa es la que más valor tiene en la bolsa de valores, pero no está él.

Cuando todos esperaban que Bryan Dyson, presidente de Coca-Cola, hiciera un discurso pomposo en su despedida de la compañía, en el que mostrara los resultados de una de las marcas más queridas y afamadas del mundo, no lo hizo, y más bien pronunció el que, seguramente, fue su discurso, el más corto de su vida, tan corto, que cabe en este espacio.

“Imagina la vida como un juego en el que estás malabareando cinco pelotas en el aire, estas son: tu familia, tu salud, tu trabajo, tus amigos y tu vida espiritual. Y tú las mantienes todas en el aire.

Pronto te darás cuenta de que el trabajo es como una pelota de goma, si la dejas caer, rebotará y regresará. Pero las otras cuatro pelotas: familia, salud, amigos y espíritu son frágiles, son como de cristal. Si dejas caer una de estas, irrevocablemente saldrá astillada, marcada, mellada, dañada e incluso rota. Nunca volverá a ser lo mismo.

Debes entender esto: apreciar y esforzarte por conseguir y cuidar lo más valioso. Labora eficientemente en el horario de oficina y deja el trabajo a tiempo. Dale el espacio requerido a tu familia y a tus amigos. Haz ejercicio, come y descansa adecuadamente. Y sobre todo... crece en vida interior, en lo espiritual, que es lo más trascendental, porque es eterno. Shakespeare decía: “siempre me siento feliz, ¿sabes por qué? Porque no espero nada de nadie, esperar siempre duele”. Los problemas no son eternos, siempre tienen solución. Lo único que no se resuelve es la muerte.

La vida es corta, por eso, ámala, vive intensamente y recuerda: antes de hablar, escucha; antes de escribir, piensa; antes de criticar, examínate; antes de herir, siente; antes de orar, perdona; antes de gastar, gana; antes de rendirte, intenta, y antes de morir, vive”.

MARIO HERNÁNDEZ ZAMBRANO

EMPRESARIO EXPORTADOR

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