Mario Hernández Zambrano

Bogotá merece un gran gesto

Mario Hernández Zambrano
Opinión
POR:
Mario Hernández Zambrano
enero 20 de 2015
2015-01-20 11:20 p.m.
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Los alcaldes de todo el país entran en su último año de administración y, es claro que habiendo transcurrido las tres cuartas partes del mandato, su gestión se tiene que enfocar es en mostrar resultados, terminar algunos de sus programas y proyectos y solo en casos extremos iniciar nuevos planes. Este remate es clave para que los ciudadanos los juzguen y el juicio de la historia sea inflexible para bien o para mal.

El remate de la alcaldía de Petro es una gran oportunidad para que la experiencia de Bogotá y la evaluación de sus últimas administraciones merezca la máxima atención por parte de sus habitantes, de su clase dirigente –incluyendo a los empresarios–, de quienes presiden asociaciones y entidades de interés comunitario y también de quienes usufructúan al electorado de la capital del país.

Es una tarea que tiene dos componentes. Uno, estar encima de lo que resta de la administración que se va para ayudar y controlar el trabajo, y dos, meterse de lleno en la búsqueda de la mejor opción que va a tomar las riendas de la administración a partir de enero del 2016. Esta es una tarea de gran envergadura.

No se puede seguir cometiendo los errores del pasado, el primero de los cuales es garantizar que el nuevo alcalde gobierne no como a él se le dé la gana, sino en función de las necesidades de la gente y las prioridades de la ciudad. Este es un compromiso que se debe comenzar lo más rápido posible, a través de una movilización de los distintos actores sociales, políticos, económicos, educativos y culturales, por la sencilla razón de que el estado no solo físico sino el económico y el anímico de la ciudad dependen en muy buena parte del mandatario que se escoja.

Este último, considero que fue el error principal al elegir a Petro. Sus calidades como senador y señalador de uno de los episodios más dramáticos de corrupción hicieron que la tercera parte de los votantes lo considerara la mejor opción para manejar a Bogotá, cualidades necesarias, pero no suficientes.

El resultado de su alcaldía es muy pobre: no logró generar confianza ni conectarse con los ciudadanos, su manejo polarizó la opinión, la inestabilidad en las entidades ha sido permanente y la ineficiencia evidente en la mayoría de procesos administrativos, incluyendo la poca coordinación con el Gobierno Nacional, asunto de vital importancia para que Bogotá camine por la senda de la prosperidad y el crecimiento.

Bogotá es la vitrina del país y el referente internacional y, junto con Ciudad de México y Buenos Aires, es una de las ciudades más “poderosas” de Latinoamérica, si no se incluyen las brasileñas. Su progreso marca la ruta y destino de la nación, por lo que el asunto debe ser de interés nacional, pero hoy no se puede decir que está cumpliendo ese cometido, sino que hay estancamiento, lo cual es retroceso en términos relativos.

¿Qué hacer? Decirlo es más fácil que hacerlo, pero hay que comenzar y esta es la propuesta: que los exalcaldes Andrés Pastrana, Jaime Castro, Enrique Peñalosa, Luis Garzón y Antanas Mockus, entre otros, demuestren que quieren a la capital y lideren el proceso.

Sería el comienzo de algo grande para volver a tener a Bogotá en el lugar que merece. Ciertamente ellos solos no podrán hacerlo, pero sería una demostración de desprendimiento que los ciudadanos de la capital y el país les agradeceríamos inmensamente y la acompañaríamos con todo entusiasmo.

Mario Hernández Z.

Empresario exportador


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